Durante el embarazo es normal revisar con mucha más atención aquello que comemos, bebemos o aplicamos sobre nuestro cuerpo. Ingredientes que antes utilizábamos sin pensarlo pueden empezar a generar dudas, especialmente cuando se trata de productos relativamente nuevos o sobre los que circula mucha información contradictoria.

El cannabidiol o CBD es uno de ellos. Su presencia en diferentes productos ha aumentado durante los últimos años, pero embarazo y lactancia son situaciones especiales en las que no deberíamos asumir que algo es adecuado simplemente porque tenga origen vegetal.
¿Qué es el CBD?
El CBD o cannabidiol es uno de los cannabinoides presentes en la planta Cannabis sativa.
No debe confundirse con el THC, ya que son compuestos diferentes. Sin embargo, esta diferencia tampoco permite concluir que cualquier producto con CBD sea apropiado durante el embarazo.
En este periodo, cualquier duda relacionada con su utilización debería consultarse con el médico, la matrona u otro profesional sanitario que conozca nuestra situación.
Natural no significa automáticamente seguro
Uno de los errores más habituales consiste en asociar origen vegetal con ausencia de riesgos.
Las plantas contienen sustancias biológicamente activas y algunos productos naturales pueden resultar inadecuados durante determinadas etapas de la vida.
Lo mismo ocurre con medicamentos de uso cotidiano, infusiones, suplementos o aceites esenciales: durante el embarazo puede ser necesario modificar hábitos que fuera de esta etapa no planteaban las mismas dudas.
Existen muchos productos diferentes
Otro motivo para evitar generalizaciones es que bajo la denominación CBD podemos encontrar fórmulas muy distintas.
Tiendas especializadas como IberoHemp permiten observar la variedad de formatos y concentraciones existentes en este mercado. Precisamente esta diversidad hace todavía menos recomendable tratar todos los productos como si fueran equivalentes.
Puede variar el tipo de extracto, la concentración, los ingredientes añadidos y el uso para el que ha sido formulado cada artículo.
¿Y si es un cosmético?
Que un producto se aplique sobre la piel tampoco debería llevarnos a decidir automáticamente que puede utilizarse durante el embarazo.
Los cosméticos contienen múltiples ingredientes y la valoración debe realizarse sobre la fórmula concreta y el uso previsto.
Si ya estamos utilizando un producto que contiene CBD y descubrimos que estamos embarazadas, podemos conservar el envase o una fotografía de la composición y consultarla con nuestro profesional sanitario.
No utilizarlo para sustituir un tratamiento
Durante el embarazo pueden aparecer molestias como cambios en el sueño, náuseas, dolor o ansiedad. Es importante comentarlas con el equipo sanitario en lugar de intentar tratarlas por nuestra cuenta con productos que no hayan sido recomendados para esta etapa.
El profesional podrá valorar el origen del problema y explicar qué alternativas son apropiadas en nuestro caso particular.
Tampoco deberíamos suspender por nuestra cuenta un tratamiento prescrito para sustituirlo por CBD u otro producto natural.
La lactancia también requiere precaución
Las dudas no terminan necesariamente después del parto.
Durante la lactancia también resulta recomendable consultar cualquier producto sobre el que no tengamos clara su seguridad. La composición y forma de utilización son datos importantes que podemos facilitar al profesional sanitario.
Ante la duda, preguntar
Internet puede ayudarnos a comprender qué es un ingrediente, pero no sustituye una valoración individual durante el embarazo.
Dos mujeres pueden tener situaciones clínicas diferentes, tomar medicamentos distintos o encontrarse en momentos distintos de la gestación.
Por eso, cuando hablamos de CBD durante el embarazo, la recomendación más prudente es sencilla: no utilizarlo por iniciativa propia y consultar antes con un profesional sanitario.
El objetivo no es alarmarse ante cualquier ingrediente nuevo, sino aplicar durante estos meses un nivel adicional de precaución. Cuando la evidencia sobre la seguridad de un producto no es suficiente, preguntar antes de utilizarlo sigue siendo la decisión más sensata.



