¿Se recomienda tener un embarazo vegetariano o vegano? Preguntas y Respuestas

Tanto si eres vegana (o vegetariana) y piensas quedarte embarazada, o si ya lo estás y sigues un estilo de vida vegano, o una dieta estrictamente vegetariana, es absolutamente lógico y normal que te preguntes hasta qué punto, siguiendo este tipo de alimentación, es seguro y saludable el embarazo. Es decir, ¿podría el veganismo afectar […]

Tanto si eres vegana (o vegetariana) y piensas quedarte embarazada, o si ya lo estás y sigues un estilo de vida vegano, o una dieta estrictamente vegetariana, es absolutamente lógico y normal que te preguntes hasta qué punto, siguiendo este tipo de alimentación, es seguro y saludable el embarazo. Es decir, ¿podría el veganismo afectar negativamente a la fertilidad (en caso de que justo ahora te estés planteando la posibilidad de tener un bebé? O ¿es compatible ser vegana y llegar un embarazo saludable?. Las respuestas, como veremos detalladamente a lo largo de esta nota, son absolutamente positivas; todas. Pero vayamos por partes.

Embarazo vegano

La realidad, como manifiestan muchos expertos, es que es perfectamente posible -y viable- mantener una dieta vegana o vegetariana y tener un embarazo igual de saludable. Sin embargo, y esta es una de las principales cuestiones que es especialmente necesario tener en cuenta, una dieta vegana puede ponerte en un riesgo mayor de sufrir algún tipo de deficiencia de nutrientes, que pueden dañar al bebé si no se controlan. Y, además, podrían incluso afectar a tu fertilidad en el momento en que intentes concebir a un bebé.

Solo en Estados Unidos, se estima que alrededor del 5 por ciento de las personas se identifican como “vegetarianos”. De esta cantidad, una cifra mucho más pequeña (en torno a un único 2 por ciento), se consideran veganas. Esto significa que, solo en este país, cerca de 6 millones de personas son veganas.

Como probablemente sepas, mientras que los vegetarianos no comen carne, pero aún puede existir la posibilidad de que consuman huevos o productos lácteos, los veganos evitan cualquier tipo de producto de origen animal.

Por tal motivo, conocer los desafíos nutricionales que supone seguir una dieta vegana, así como permanecer siempre abierto/a a la suplementación nutricional y a que un especialista lleve a cabo algún tipo de ajuste en la dieta, es fundamental, a la par que monitorear de manera ciertamente cuidadosa lo que se come. Todo ello se convierte en las principales claves para combinar, con éxito, el veganismo no solo con la propia fertilidad, sino con el embarazo en sí mismo.

¿Cuáles son los riesgos potenciales de excluir productos animales durante el embarazo?

Siempre que se controle -y se corrija si es preciso y necesario- cualquier anemia, deficiencia de hierro o déficit de vitamina B12, la realidad es que ni una dieta vegana ni una dieta vegetariana han demostrado aumentar las complicaciones serias del embarazo, o aumentar el riesgo de que se puedan producir defectos congénitos graves.

Eso sí, quienes no abordan estos posibles déficits de nutrientes sí pueden tener un mayor riesgo de complicaciones del embarazo, así como defectos de nacimiento. Por ejemplo, se ha demostrado que la deficiencia de vitamina B12 durante el embarazo puede aumentar el riesgo de defectos congénitos del tubo neural (de la misma manera que se sabe hace el déficit de ácido fólico o vitamina B9), además de problemas cognitivos.

Por otro lado, la anemia durante el embarazo es sumamente común, incluso entre aquellas embarazadas que consumen productos de origen animal. No obstante, las veganas tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar anemia, la cual puede aumentar el riesgo de parto prematuro, tener un bebé con bajo peso al nacer, o tener un hijo con retrasos del desarrollo o cognitivos. Mientras que, en la mamá, aumenta el riesgo de sufrir depresión posparto, y de requerir una transfusión de sangre después del nacimiento del bebé.

Embarazo Vegetariano

¿Cómo asegurarse de obtener la suficiente cantidad de vitamina B12?

Dado que la vitamina B12 únicamente está disponible a partir de fuentes animales, cuando se sigue una dieta vegana es tremendamente difícil y complicado obtenerla a través de la alimentación, haciéndose completamente necesaria la suplementación vitamínica. Esto resulta básico para todas aquellas personas que sigan un estilo de vida vegano.

No ocurre lo mismo con los vegetarianos, que pueden obtener suficientes cantidades de B12 si también consumen huevos y lácteos. Aunque, es cierto, en algunos momentos -como por ejemplo es el caso del embarazo- sí podrían necesitar algún suplemento.

Posiblemente sepas que el ácido fólico (otra vitamina del grupo B, concretamente conocida como B9), es importante en el desarrollo cerebral del bebé y en el desarrollo de su médula espinal. Gran parte de estos desarrollos ocurren muy temprano, posiblemente incluso antes de que la mujer sea verdaderamente consciente de que está embarazada.

Por tanto, se recomienda la suplementación con ácido fólico incluso antes del embarazo, sobre todo si estás planeando tener un bebé y quedarte embarazada. De ahí que sea fundamental que todas las mujeres en edad fértil obtengan la suficiente cantidad tanto de vitamina B12 como de vitamina B9 o ácido fólico en la dieta.

Además, puedes encontrar interesantes cantidades de folatos (ácido fólico) en verduras de hojas verdes oscuras, brócoli, espárragos, judías y lentejas. Sin embargo, en el caso de B12 lo mejor es optar por un suplemento. En caso de duda, te aconsejamos siempre preguntar a tu médico, o incluso acudir a la consulta de un nutricionista, quien sin ninguna duda te ayudará a resolver todas las dudas que en este sentido te puedan surgir.

Descubre: Los mejores suplementos y vitaminas para tomar en el embarazo

¿Y qué ocurre con la anemia por deficiencia de hierro?

Como ya te comentábamos brevemente en un apartado anterior, otro riesgo nutricional evidente cuando se sigue una dieta vegana o una alimentación vegetariana es desarrollar anemia por deficiencia o déficit de hierro. Al intentar concebir, por ejemplo, la anemia puede aumentar el riesgo de infertilidad o de tener problemas de ovulación. Mientras que, si se presenta durante la gestación, puede causar problemas a la futura mamá o al bebé.

Es cierto que existen fuentes vegetales de hierro, pero la forma de hierro que aportamos a nuestro cuerpo a través de la dieta también importa. Es decir, las fuentes vegetales de hierro consisten en hierro no hemo. El cuerpo no es capaz de utilizar esta forma de hierro de forma tan eficiente como sí lo hace con el hierro hemo (que se obtiene únicamente a partir de alimentos de origen animal).

Así, para disminuir el riesgo de desarrollar anemia, es adecuado incluir alimentos ricos en hierro no hemo diariamente, y combinarlos con alimentos ricos en vitamina C en la misma comida, dado que esta combinación ayuda a que la absorción de hierro mejore considerablemente.

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