Ronquidos durante el embarazo: por qué ocurren y qué hacer

Se estima que más de un tercio de las mujeres embarazadas roncan en algún momento de la gestación, incluso aún cuando, antes del embarazo, no lo hacían. En concreto, una de cada diez mujeres embarazadas suelen roncar con regularidad en su primer trimestre. Mientras que, hacia el tercer trimestre, esta cifra alcanza a casi la […]

Se estima que más de un tercio de las mujeres embarazadas roncan en algún momento de la gestación, incluso aún cuando, antes del embarazo, no lo hacían. En concreto, una de cada diez mujeres embarazadas suelen roncar con regularidad en su primer trimestre. Mientras que, hacia el tercer trimestre, esta cifra alcanza a casi la mitad de todas las mujeres embarazadas. Pero aunque los ronquidos, es cierto, pueden parecer una molestia más o menos menor, lo cierto es que este ruidoso sonido puede llegar a aumentar el riesgo de sufrir determinadas complicaciones durante el embarazo, incluyendo un crecimiento del feto algo más lento. No obstante, es normal que en el embarazo sea la primera vez que puedas encontrarte roncando. ¿Por qué sucede y qué podrías hacer? ¿Supone algún riesgo para tu salud, o para la salud del bebé?.

Ronquidos durante el embarazo

Si has estado embarazada anteriormente, o incluso lo estás ahora y no roncabas pero ahora sí, es bastante probable que ya hayas experimentado esa molestia incómoda de despertarte por tus propios ronquidos. O que incluso tu compañero te despertara en mitad de la noche. Desafortunadamente, los ronquidos tienden a empeorar a medida que el embarazo avanza.

Eso sí, hay una buena noticia que deberías tener en cuenta, en particular si estás sufriendo este problema: si comenzaste a roncar durante el embarazo, y antes no lo hacías, posiblemente acabará por detenerse de nuevo una vez haya nacido el bebé.

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¿Por qué se empieza a roncar durante el embarazo?

Durante el embarazo, se producen muchos cambios hormonales, muchos de los cuales son esenciales tanto para el correcto mantenimiento del embarazo, como para una adecuada evolución del mismo.

En este sentido, los niveles elevados del estrógeno y de la progesterona hacen que los vasos sanguíneos de la nariz se abran más, causando congestión nasal. Pero esto no es todo, cuanto mayor sea el IMC (Índice de Masa Corporal) antes de la concepción, más probabilidades habrá de que surjan los ronquidos.

Los expertos creen que esto podría ser debido a la presencia de un peso extra alrededor de los tejidos blandos del cuello, lo que termina ocasionando que las vías respiratorias situadas en la garganta se estrechen, y afectará finalmente a la forma cómo respiras durante el sueño, lo que al final podría provocar los ronquidos.

¿Qué se puede hacer?

Si alguna vez los has experimentado, es bastante probable que ya sepas que acostarse boca arriba puede empeorar los ronquidos. Por tanto, lo ideal es intentar dormir de lado, y levantar ligeramente la cabeza con la ayuda de una almohada.

Los ronquidos durante la gestación

Además, como posiblemente te haya podido recomendar el médico en algún momento de la gestación, dormir de lado se convierte en uno de los mejores hábitos de sueño durante la gestación, puesto que es mejor para el bebé, al reducir el riesgo de muerte fetal.

También existen otros consejos que puedes tener especialmente en cuenta. Toma nota:

  • Levanta la cabecera del colchón. Es un consejo muy útil si, además, estás experimentando acidez estomacal durante el embarazo.
  • Practica ejercicio físico con regularidad, a ser posible cada día.
  • Utiliza una tira nasal, o un dilatador nasal, para ayudarte a mantener las fosas nasales bien abiertas.
  • El alcohol y el tabaco no son buenos amigos del embarazo, por lo que deben evitarse siempre, aún cuando los consumas en pequeñas cantidades. De hecho, se sabe que estos dos son los desencadenantes más comunes de los ronquidos.

Por otro lado, por el momento no existe mucha evidencia científica acerca de que los aceites esenciales puedan ser de utilidad, pero algunas mujeres confirman que sí les ayudaron durante su embarazo. En especial dos: el aceite de menta y el aceite de eucalipto, que además tradicionalmente han sido utilizados para el tratamiento de la congestión. No obstante, antes de usarlos lo más aconsejable es preguntarle al médico.

No obstante, cuando nada de esto ayuda, básicamente hay que mantener la calma. A no ser que exista apnea obstructiva del sueño, no existe ningún problema relacionado, en especial si anteriormente al embarazo no roncabas. Si no lo hacías, es probable que desaparezca una vez el bebé haya nacido. Por lo que, en estos casos, lo más recomendable es que tu pareja invierta en algunos tapones para los oídos, para que puedas seguir durmiendo con él.

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