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Psicomotricidad fina ¿Qué es?

Procurar que los bebés al nacer comiencen a desarrollar su capacidad psicomotriz es algo esencial para que a medida que vayan creciendo, sepan cómo sentarse, levantarse, moverse en general y como no, para aprender a caminar, pero también es necesario que tengamos claro un concepto básico como es el de la psicomotricidad fina que está conectada a la coordinación de pequeños músculos en las manos y los dedos. A continuación te explicamos todo sobre Psicomotricidad fina ¿Qué es?.

Qué es la psicomotricidad fina

La psicomotricidad fina, también conocida como ¡habilidades motoras finas son las habilidades con los dedos y las manos, como escribir, cortar, abrir cajas de comida y atar cordones de los zapatos. El desarrollo de estas habilidades se basa en el desarrollo apropiado para la edad de las habilidades físicas (como el control del tronco central y la fuerza del hombro) que proporcionan la base estable desde la cual el brazo y la mano pueden moverse con control.

Este aspecto de la psicomotricidad se desarrolla a partir de los dos meses de vida del bebé, aunque para una buena comprensión de la misma, y para que los niños la puedan ejercitar, necesitan estímulos constantes.

Nuestros bebés comienza a coger cosas, ya sea nuestro dedo o un lápiz a partir de los dos meses, de modo que no debemos dudar a la hora de ofrecerle que coja de todo (incluso lo intentará con los pies) de manera que pueda comenzar a desarrollar su psicomotricidad fina que después perfeccionará a partir del año y que llegará a dominar por completo cuando se encuentre en las primeras etapas de su edad escolar. De hecho al margen de ofrecer cosas al bebé para que las vaya cogiendo, será bueno fijarnos en como a partir del año y medio ya es capaz de hacer garabatos sobre un papel o de meter piezas pequeñas dentro de una botella.

Por qué es importante la psicomotricidad fina

La psicomotricidad fina puede parecernos algo demasiado básico sobre todo, en los primeros meses del bebé, e incluso a partir del año, pero es importante que nos fijemos cómo reacciona a cualquier estímulo que le proporcionemos ya que con ello, comprobaremos si a la larga va a ser capaz de desarrollar otras funciones de la psicomotricidad.

Piensa que la psicomotricidad fina es esencial para completar tareas como escribir, cortar, usar un tenedor o una cuchara,, mover piezas de un rompecabezas, cerrar, abotonar y atar cordones de los zapatos y otras que a larga serán esenciales como el hecho de ir solo al baño o que sepan vestirse sin nuestra ayuda; este es además uno de los aspectos que también nos pueden servir de guía o referente para saber cosas esenciales como saber cuando nuestro bebé está preparado para dejar el pañal (si nos fijamos que ya sabe vestirse, desvestirse e incluso que intenta ir al baño).

Sin habilidades motoras finas bien desarrolladas, un niño puede tener dificultades para aprender a escribir o realizar muchas de las otras tareas críticas presentadas en las aulas de preescolar y guardería.

Papel de la mano dominante y de la mano no dominante

Por otro lado, junto a la psicomotricidad fina y el desarrollo de esta, es  importante que hablemos también de la integración bilateral asimétrica que es la capacidad de mover simultáneamente ambas manos en diferentes movimientos para completar una sola tarea.

Casi todas las actividades de psicomotricidad fina, incluyendo cortar y escribir, requieren una mano dominante (ser zurdo o diestro) y una mano no dominante. El dominio de la mano puede verse desde los tres o cuatro años, aunque puede que no se establezca firmemente hasta que el niño cumpla los seis o siete años. Una vez que un niño se sienta cómodo con una mano como la mano dominante, la mano restante se convierte en la mano no dominante por defecto. Mientras que la mano dominante realiza tareas como usar un lápiz o tijeras, la mano no dominante actúa como el “estabilizador”. Por ejemplo, una mano sostiene las tijeras cuando corta, mientras que la otra mano mueve el papel.

Saber si tu hijo es zurdo, diestro o ambidiestro, te permitirá comprobar si el desarrollo de su psicomotricidad fina es la adecuada.

Ejercicios y juegos para desarrollar la psicomotricidad fina

La mayoría de las actividades de psicomotricidad fina requiere que los niños muevan sus manos y dedos de manera desconocida. El mejor punto de partida para acelerar el desarrollo motor fino de su hijo es ayudarlo a fortalecer su agarre de pinza, pero además, podemos encontrar otros ejercicios como estos que os recomendamos:

Dinero en la hucha

Use una hucha dinero regular o una lata reciclada y anima a tu hijo a que sostenga 2 o 3 monedas en la mano y empuje una a la vez sin dejar caer las otras.

Actualiza para usar más monedas a medida que tu hijo mejore en esta tarea.

Por otro lado, prueba a que inserten las monedas por una ranura lateral, algo que será más desafiante.

Si tu hijo usa una ranura lateral, asegúrate de que el pulgar esté debajo de los dedos para aprovechar al máximo el ejercicio.

Judías en un cartón de huevos

¡Otra actividad barata con materiales que podemos encontrar en casa! Este otro ejercicio para desarrollar la psicomotricidad fina consiste en lo mismo que la idea de la hucha, pero utilizando judías secas  y un cartón de huevos.

En este ejemplo, estamos reforzando el concepto de los números al escribir un número dentro de cada agujero del cartón de huevos, y como el niño debe agregar el número correcto de judías.

Haz que el niño sostenga unas cuantas judías en su mano y las colocas en el recipiente una por una, moviendo una sola judía hasta la punta de los dedos cada vez. ¡Es más difícil de lo que parece, especialmente para niños con habilidades motoras finas pobres!

Por otro lado, ten en cuenta el peligro de asfixia con niños pequeños.

Ejercicios con plastilina

La plastelina es sin duda uno de los elementos que más nos pueden ayudar en el desarrollo de la psicomotricidad fina de los niños. Dále a tu hijo un trozo de plastilina y pídele que la aplaste , apriete , ruede y golpee para que los músculos de las manos se desarrollen y muevan antes de usar cortadores y otros juguetes para jugar.

Cortar con tijera

Cortar con tijera es, con mucho, uno de los mejores ejercicios manuales que pueden desarrollar los niños a partir de los tres años, ya que es una excelente manera de hacer que los dedos funcionen bien juntos .

Asegúrate de que tu hijo use los dedos colocándolos en los orificios y practique mucho recortando líneas rectas antes de pasar a las formas e imágenes.

Papel rasgado

¡Rasgar papel puede ser divertido! Tanto tú como tu hijo podéis arrancar tiras de las páginas de una revista. Una vez que se hayan rasgado las tiras , luego rasgad estas en pequeños cuadrados.

Observa si los dedos de pinza (pulgar e índice) para agarrar el papel y rasgarlo. Para obtener mejores resultados, haz que coloque los pulgares juntos en la parte superior y luego que tire de una mano hacia el cuerpo.

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