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¿Qué es la episiotomía y en qué consiste?

La medicina moderna ha ideado diferentes métodos para facilitar el parto. Sin embargo, no todos los métodos se pueden usar en cualquier circunstancia. Este es el caso de la episiotomía: una operación que suscita algo de polémica y sobre la que existen diferentes opiniones. A continuación te decimos qué es una episiotomía y en qué consiste, para que resuelvas todas tus dudas.

Qué es la episiotomía

La episiotomía es una operación quirúrgica que se realiza en el momento del parto, y que consiste en una pequeña incisión entre la vagina y el ano de la mujer, en la zona denominada perineo.

Esta práctica comenzó a ser extendida a mediados del siglo pasado, llegando a su período de uso más frecuente en la década de los 70. Sin embargo, con el tiempo algunos estudios han ido probando que la episiotomía no es tan recomendable como se podría pensar.

El objetivo de la episiotomía, hablando de forma clara, es aumentar la apertura vaginal en el momento del parto, con el objetivo de favorecer la labor de los asistentes y la salida del bebé, además de prevenir lesiones o desgarros durante el parto. Hace tan solo un par de décadas, aproximadamente un 60% de los partos se realizaban con este método. Sin embargo, en la actualidad el número ha descendido en gran medida.

Esta disminución en el número de episiotomías realizadas tiene que ver también con los resultados de ciertos estudios, que han afirmado que la episiotomía no tiene ningún beneficio real en un parto sin complicaciones, y que por contra, aumenta las contraindicaciones. Por ejemplo, el tiempo de recuperación y cicatrización post parto suele ser mayor, y se suele tardar más en tener relaciones sexuales sin dolor, entre otras.

Sí es cierto que, en algunos casos, una episiotomía puede ser recomendable. Veamos en qué situaciones los médicos pueden seguir optando por practicar esta incisión.

Cuándo y para qué se realiza la episiotomía

Como ya hemos dicho, la episiotomía consiste en una incisión en el perineo que provoca una mayor apertura vaginal. El objetivo final era facilitar el momento del parto, sobre todo a las madres primerizas o aquellas que tenían algunos problemas de dilatación. Sin embargo, lo cierto es que en la realidad una episiotomía tan solo se realiza al 10% de casos, y suele ser debido a causas muy concretas.

Una de las razones en las que una episiotomía puede ser recomendable es en el caso de que el bebé padezca alguna insuficiencia respiratoria o de cualquier tipo, que ponga en riesgo su vida durante la última fase del parto. En este caso una episiotomía. En este caso la episiotomía puede ser necesaria para aumentar la dilatación de forma artificial y acelerar el parto.

También se puede realizar una episiotomía  en partos (como en el ejemplo anterior) en los cuáles el médico en funciones necesite más espacio para realizar operaciones como utilizar el forceps.

En algunos casos la recomendación de realizar una episiotomía  puede deberse a las propias características y circunstancias de la madre. Por ejemplo, las madres primerizas tienen más opciones de necesitar una, sobre todo a partir de los 35 años. Otro factor que puede aumentar el riesgo de necesitar esta operación es si la mamá es deportista, ya que tendrá más endurecida la zona pélvica.

También hay otros casos en los que los médicos pueden optar a realizar esta incisión, como por ejemplo en caso de que el bebé sea demasiado grande. En cualquier caso, suelen ser casos aislados porque la medicina moderna ya opta por otro tipo de soluciones para estos casos.

Una de las principales dudas que surgen acerca de la episiotomía es que, en muchos casos, no es algo necesario. En algunos casos se realizaba simplemente para facilitar el parto, pero sin ningún motivo más allá de ese. Incluso podrían aumentar el tiempo de recuperación innecesariamente. Por eso, es importante hablar de esto con nuestro médico y conocer las ventajas e inconvenientes que esta operación podría reportar en nuestro caso concreto.

Cómo se realiza la episiotomía

La episotomía es una operación que se realiza únicamente cuando el bebé ya está a punto de salir. Normalmente, si la zona del perineo ya está dormida a causa de la presión que ejerce el bebé, o si nos han administrado ya la epidural, la anestesia no será necesaria. En caso contrario el médico nos administrará anestesia local.

La operación consiste en una sencilla incisión, que el médico realizará con unas tijeras quirúrgicas. Una vez haya terminado el parto y la mamá haya dado a luz, el médico volverá a administrar anestesia local, y coserá la herida.

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Hay que tener en cuenta que esto puede provocar que el tiempo de recuperación de la mamá sea mayor, y que pueda sentir molestias por esta operación durante varias semanas, e incluso más de un mes después de haber dado a luz.

En cuanto a los puntos, no hay que preocuparte de ir al médico para quitarlos, ya que estos normalmente se desintegran por sí mismos al cabo de unas semanas.

También hay que tener en cuenta que es una operación que pueden tener asociados otros efectos colaterales. Uno de ellos es la recomendación de no tener relaciones sexuales hasta que la zona esté curada. Los médicos suelen estimar un período de alrededor de un mes. Al cabo de este tiempo, nos puede dar el OK para volver a practicar sexo.

En algunos casos, puede suceder que se sientan molestias durante el sexo. Se pueden intentar minimizar con agua caliente, estimulación, o el uso de lubricantes. Si el tiempo pasa y las molestias persisten, acude a tu médico y cuéntale la situación.

En definitiva, este es el proceso mediante el cual se lleva a cabo una episiotomía, y los efectos que puede tener en relación a la recuperación de la madre. Esperemos que el artículo te haya servido y sobre todo, que no tengas miedo, porque seguro que vas a tener un parto perfecto.

Enlaces de interés:

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Embarazo10.com

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