Pasarse de fecha: ¿es peligroso para el bebé?

Los médicos generalmente utilizan varios métodos con el fin de realizar una mejor estimación respecto a la fecha probable de parto. Por ejemplo, incluyen un cálculo basado en la última ovulación (el método más fiable), consideran cuán fue el primer día de tu último período menstrual, cuándo se detectó por primera vez el movimiento fetal, […]

Los médicos generalmente utilizan varios métodos con el fin de realizar una mejor estimación respecto a la fecha probable de parto. Por ejemplo, incluyen un cálculo basado en la última ovulación (el método más fiable), consideran cuán fue el primer día de tu último período menstrual, cuándo se detectó por primera vez el movimiento fetal, exámenes clínicos del útero para así determinar el tamaño del feto… Pero, a pesar de ello, no se trata de una fecha exacta.

Pasarse de fecha en el embarazo

Por ejemplo, puede ocurrir que la concepción se haya producido unos días más tarde de lo que en realidad piensas, lo que significa que el feto tendrá unos días menos de crecimiento. Esto puede hacer que el parto se retrase un poco, y causar, a su vez, un incremento en el nivel de preocupación, estrés y ansiedad de los nuevos padres, en especial de la futura mamá.

De hecho, la realidad es que el 80 por ciento de los bebés llegan entre las 38 y 42 semanas de embarazo, lo que se traduce en que la fecha de parto es mucho mayor de lo que podrías pensar. Quizá podrías tener 39 semanas de embarazo cuando creer tener 40.

Además, se estima que la duración del embarazo está, en muchos casos, determinada genéticamente. Esto podría explicar por qué una misma mujer, con embarazos distintos y separados entre sí por algunos años, da a luz en fechas similares, e incluso en el mismo día de la semana y en horas bastante próximas.

¿Cuáles son los riesgos de pasarse de fecha?

En realidad, de acuerdo a las últimas investigaciones, solo 1 de cada 10 bebés está pasado de fecha verdaderamente, lo que significa que terminará naciendo después de las 42 semanas de embarazo. En este sentido, una investigación reciente ha demostrado que el parto después de las 40 semanas de embarazo puede presentar ciertos riesgos, de manera que muchos especialistas han cambiado las prácticas clínicas a las 40 semanas, con el fin de prevenir posibles complicaciones tanto en la mamá como en el bebé.

Si bien son -en verdad- poco frecuentes, cuando un bebé se pasa verdaderamente de fecha puede suponer algunos riesgos, como:

  • La placenta es menos capaz de proporcionar al bebé el oxígeno y los nutrientes adecuados, por lo que puede terminar viéndose comprometida.
  • El volumen de líquido amniótico, considerado como esencial para el bienestar del bebé, puede disminuir a medida que este crece. Esto puede aumentar la posibilidad de un cordón umbilical enredado.
  • La posibilidad del sufrimiento fetal aumenta.
  • El bebé podría crecer demasiado como pasa poder pasar, de forma segura, a través del canal del parto. Algo que médicamente se conoce como macrosomía.

Embarazo: Consecuencias de pasarse de fecha

Por todo ello, a partir de las 40 semanas de embarazo (incluidas) el médico estará más atento a la hora de controlar al bebé. Así, por ejemplo, se puede recomendar visitar la consulta del especialista dos veces por semana. Además, también es posible el uso de algunos métodos para controlar el estado de un bebé pasado de fecha. Algunos de los más útiles son los siguientes:

  • Conteo de patadas. Se trata de un registro que sirve para llevar la cuenta, y la frecuencia, con la que el bebé se mueve. Así, el médico podría indicarte que acudas rápidamente al hospital si, por ejemplo, notas que el bebé disminuye repentinamente sus movimientos. Esta podría ser una señal de sufrimiento fetal, lo que requerirá llevar a cabo una prueba inmediata con el fin de determinar si el parto debe iniciarse inmediatamente.
  • Pruebas de estrés. Se trata de una prueba que consiste en un tipo de monitoreo fetal electrónico. Para ello se utiliza un instrumento especial para medir como reacciona el corazón del bebé cuando se mueve su cuerpo. Así, puede ayudar a conocer si el bebé está estresado o angustiado.
  • Prueba de estrés por contracción. Cuando el útero se contrae, esta prueba mide la frecuencia cardíaca del bebé con la ayuda de un instrumento especial. Ayuda a determinar el estado del pequeño durante el trabajo de parto, y brinda la posibilidad de ver si existe -o no- sufrimiento fetal.
  • Ultrasonido. A través de una ecografía el médico puede determinar el tamaño, la posición, los latidos cardíacos, la frecuencia respiratoria y los movimientos del cuerpo del bebé. Además, también ayuda a determinar cuánta cantidad de líquido amniótico rodea al bebé. Esto es importantísimo, ya que la falta de líquido amniótico durante períodos prolongados de tiempo puede causar complicaciones. Por otro lado, ayuda a evaluar tanto el tamaño como la posición de la placenta.

Por tanto, el hecho de que el parto sea o no inducido después de pasarse de fecha dependerá del bienestar del bebé, de la propia salud de la embarazada y del estado del cuello uterino, de acuerdo a la prueba fetal sin estrés.

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