Escrito por

Mastitis – Qué es, causas, síntomas y tratamiento

Hoy en en Embarazo 10 os hablamos de la mastitis, una afección que se da con bastante frecuencia en las mujeres embarazadas. A continuación vemos qué es la mastitis y cuáles son sus causas, síntomas y consecuencias.

Qué es la mastitis

La mastitis es un problema que afecta principalmente a mujeres (aunque también se puede dar en niños recién nacidos) y que puede darse tanto fuera como dentro de la época de lactancia.

Esta afección se caracteriza principalmente por la inflamación de los pechos, lo cual puede llevar a provocar diferentes efectos secundarios. Cabe decir que esta inflamación puede provocar dolores o infecciones en los pechos o los pezones, pero también suelen llevar aparejados otros tipos de síntomas, como puede ser fiebre, mareos y sensación de fatiga.

Las mastitis es una inflamación que se puede dar por diferentes causas. Una de las razones más comunes para su aparición es la contaminación por alguna bacteria. En el caso de las mujeres embarazadas, suele deberse también a la obstrucción de los conductos mamarios, o por la congestión de las glándulas mamarias que provoca la acumulación de leche.

Cabe decir que la mastitis es una de las afecciones más frecuentes que se dan durante la etapa de lactancia, y que aproximadamente 5 de cada 100 mujeres la sufren. Sin embargo, no solo se puede hablar de mastitis durante la lactancia, sino que también se puede producir fuera de esta. También existe la denominada mastitis neonatal, que es la que se da en los recién nacidos.

En este sentido, de forma general podemos hablar de dos tipos distintos de mastitis: la mastitis infecciosa y la mastitis no infecciosa.

La mastitis infecciosa se produce cuando alguna bacteria penetra en los conductos mamarios, normalmente a través de grietas en los pezones provocadas por el lactante. Estas bacterias provocan una infección cuyos síntomas se traducen en fiebre, hinchazón del pecho, dolor y enrojecimiento en los pezones, etc.

Por otro lado, también se puede hablar de mastitis no infecciosa, cuando el problema no viene provocado por una bacteria, sino por la acumulación de leche en el interior del pecho. Este suele ser el tipo de mastitis que más se sufre durante el período de lactancia. En estos casos, el exceso de leche provoca su acumulación en los conductos mamarios, haciendo que éstos se rompan y la leche pase a los tejidos. Puede darse en un solo conducto (local), o también en todo el pecho (general).

Causas de la mastitis

Las causas más frecuentes de la mastitis son una infección bacteriana, o la acumulación de leche en el pecho. En el caso de las infecciones bacterianas, normalmente vienen provocadas por la penetración de un agente externo en las glándulas mamarias. Este agente externo, llámese germen o bacteria (por ejemplo, el Staphylococcus aureus), es el que provoca la reacción infecciosa, resultando en un estado de fiebre y fatiga, además de dolor y enrojecimiento del pecho, entre otros síntomas. En estos casos, las bacterias, que suelen encontrarse en la propia piel, casi siempre penetran a los conductos del pecho a través de las grietas en los pezones.

Por otro lado, las mastitis no infecciosa se suelen dar por la acumulación de leche en el pecho. Esto suele venir provocado por un aumento en la producción de leche, algo que precisamente se da en las mujeres en período de lactancia. También, la acumulación de leche en el pecho podría no deberse a un exceso de producción, sino que la madre no está eliminando la suficiente leche del pecho durante la lactancia (por la razón que sea).

Por ello y como podemos comprobar, en casi todos los casos las mujeres que estén dando el pecho a su bebé son unas de las que más posibilidades tienen de sufrir este problema, ya que reúnen prácticamente todos los requisitos: mayor facilidad de penetración de bacterias a través de las grietas en el pezón, y mayor probabilidad de obstrucción de los conductos mamarios a causa de una excesiva secreción de leche.

Cabe decir que en lo referente a la mastitis no infecciosa, en ocasiones no se sabe con certeza qué provoca el aumento en la secreción de leche. Algunos expertos lo relacionan con el aumento de la producción de una hormona denominada prolactina.

Síntomas de la mastitis

La mastitis es una enfermedad que se caracteriza por una serie de síntomas. Hay algunos que suelen ser comunes en las mastitis infecciosas y no infecciosas. En este caso hablamos de síntomas como malestar, dolor de cabeza, zonas del pecho con un tacto más duro y enrojecido, pecho inflamado, pezón enrojecido, caliente y muy sensible al tacto, etc.

En el caso de la mastitis infecciosa, los síntomas también suelen venir acompañados de fiebre de más de 38º, náuseas, sensación de fatiga, escalofríos y malestar general. En general, se puede decir que la mastitis infecciosa provoca un estilo febril similar el de la gripe, además de sus otros efectos.

Tratamiento de la mastitis

El tratamiento dela mastitis puede realizarse desde la propia casa, llevando a cabo determinados cuidados y rutinas, o si es demasiado grave, puede tratarse médicamente. Su tratamiento suele consistir en una operación quirúrgica en la que se drena el pus de los abscesos, o se drena la leche que haya acumulada.

En otros casos, el médico también puede recurrir a la ayuda de fármacos. Lo más habitual es tratar la mastitis con antibióticos o antiinflamatorias, para calmar el dolor y paliar la fiebre y los síntomas similares a la gripe.

Por otro lado, hay una serie de rutinas y consejos que podemos llevar a cabo desde casa para intentar prevenir o aliviar la mastitis:

  • Unos de los mejores tratamientos son los encaminados a favorecer la bajada de la leche y la recuperación del pezón tras la lactancia. Para ello, puedes aplicar agua tibia en la zona durante unos minutos justo antes de dar el pecho. También es recomendable hacer o mismo después de dar el pecho, esta vez usando compresas o telas totalmente limpias y mojadas en agua fría.
  • Otra de las mejores formas para evitar la acumulación de leche es dar el pecho con mayor frecuencia. A lo mejor no estamos dando el pecho con la suficiente asiduidad, o nuestro bebé no succiona lo suficiente. Ahí puede radicar el origen del problema.
  • Por último, también es muy aconsejable descansar, hacer masajes suavemente en los pechos, o usar ropa interior lo suficientemente amplia

Te puede interesar:

Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos