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¿Las leches de fórmula son iguales a la leche materna?

Tanto si te encuentras en estos momentos amamantando a tu bebé como si estás embarazada y piensas dar el paso seguidamente a las leches de fórmula (por ejemplo, porque de alguna u otra manera no deseas comenzar con la lactancia materna), es bastante probable que te surjan dudas relacionadas con la calidad nutricional de este tipo de leches infantiles, más aún si vas a pasar de la leche materna a ésta.

Leche materna VS leche de fórmula

Lo cierto es que, en realidad, las leches de fórmula son productos alimenticios infantiles relativamente frecuentes. Fue en el año 1865 cuando el químico Justus von Liebig desarrolló, patentó y comercializó un alimento infantil en forma líquida, que luego pasó a producirse en forma de polvo al mejorar su conservación enormemente. Esta fórmula consistía en una preparación a base de leche de vaca, malta, harina de trigo y bicarbonato de potasio, y por aquel entonces fue considerado como «el alimento infantil perfecto».

Desde entonces el desarrollo, elaboración y fabricación de la leche de fórmula infantil se ha ido perfeccionando poco a poco, hasta el punto de parecerse muchísimo a la leche materna. No obstante, como opinan tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como muchos expertos (entre los que se encuentra la Academia Americana de Pediatría), en realidad la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés. Aunque, es cierto, en ocasiones la lactancia materna puede no ser posible para todas las mujeres.

Por ejemplo, en Estados Unidos se estima que la gran mayoría de los bebés son alimentados con sustitutos de la leche materna a partir de los 6 meses de edad. Se trata de una opción que promueve un crecimiento, desarrollo y equilibrio de nutrientes más eficiente en comparación con la leche de vaca disponible comercialmente, «aunque es inferior a la leche humana en múltiples aspectos».

Por qué la leche materna es muchísimo mejor que la leche de fórmula

Son muchos los beneficios que ofrece la leche materna tanto para el recién nacido como para el bebé, incluso cuando este ya ha cumplido los 6 meses de edad. De hecho, la propia AAP americana alienta a las mamás a seguir amamantando hasta que el pequeño tenga al menos un año de edad; y después de eso, siempre que tanto la madre como el niño estén dispuestos.

Y es que la leche materna es especialmente buena para el bebé de muchas maneras:

  • Por lo general es más fácil de digerir que la leche de fórmula. De esta manera es común que los bebés amamantados suelan tener menos gases.
  • Proporciona anticuerpos naturales que ayudan al bebé a resistir enfermedades, fortaleciendo sus defensas aún disminuidas.
  • Puede disminuir e riesgo de síndrome de muerte súbita infantil en el primer año de vida del bebé.
  • Algunos estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna tienen niveles más elevados de función cognitiva, por lo que puede aumentar la inteligencia de tu hijo.
  • Reduce el riesgo de sobrepeso, diabetes tipo 1 y tipo 2, colesterol elevado, asma, enfermedad de Hodgkin, linfoma y leucemia cuando el niño es mayor.
Leche de fórmula

Además, la leche materna también aporta beneficios interesantes para la mamá. Por ejemplo, se sabe que las mujeres que amamantan tienen un riesgo más reducido de diabetes, enfermedad cardíaca, osteoporosis y distintos tipos de cáncer (cáncer de mama y cáncer de ovario, principalmente).

Pero, sobre todo, no podríamos olvidarnos de lo fundamental: la lactancia materna se convierte en una maravillosa experiencia de unión con el bebé.

Leches de fórmula: también son adecuadas

Esto no significa que las leches infantiles de fórmula no sean adecuadas. Lo cierto es que la alimentación de fórmula también es una opción saludable para los bebés y nutritiva. Como manifiestan muchos pediatras y nutricionistas, si utilizas leche de fórmula puedes estar perfectamente tranquila, ya que tu pequeño obtendrá la mejor alternativa posible a la leche materna.

Y también ofrece determinadas ventajas o beneficios. A saber:

  • Se trata de un tipo de alimentación más flexible, especialmente si la mamá o el papá trabajan. Por ejemplo, no tiene que ajustarse a tu horario de trabajo.
  • Los bebés alimentados con leche de fórmula pueden ser alimentados por cualquier persona, en cualquier momento.
  • El papá puede ayudar a la mamá con la alimentación nocturna, experimentando también esta misma experiencia de unión con el bebé.
  • Permite programar la alimentación mejor. Por ejemplo, sobre todo en los primeros meses, los bebés alimentados con leche de fórmula no necesitan comer tan a menudo, debido fundamentalmente a la que este tipo de leche no se digiere tan rápido como la leche materna.

Como vemos, cualquier forma que elijas para alimentar a tu bebé es adecuada, ya sea optar por la leche materna, por la leche de fórmula o incluso por una combinación de ambas. Lo más importante, siempre, es que el bebé esté bien alimentado, cuidado y amado.

Ver también Beneficios de la leche de cabra para bebés

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