Escrito por

Embarazo, vientre materno, útero: UNIVERSO

Desde los primeros síntomas del embarazo, un nuevo y desconocido universo se abre ante la mujer. Se inicia un viaje que muchas han recorrido antes, pero aun así es tan personal, que cambiará profundamente su vida, y sin duda la enriquecerá; entre otras razones, porque se encontrará con uno de los más fuertes instintos de su naturaleza femenina: la maternidad. Cuando nace un niño, también nace una madre.

Enfrentamos el nuevo desafío de encarar algo que no conocemos con valentía, responsabilidad, dedicación y humildad, sólo por instinto, por amor a la vida, sin esperar nada a cambio.

Se habla mucho de la parte científica y biológica del embarazo, de las etapas y evolución del mismo, del crecimiento fetal y su desarrollo, aunque en realidad es más lo que se desconoce que lo que se conoce. Incluso, la misma ciencia admite que poco sabe y poco puede explicar acerca de este milagro que acontece en el vientre materno. Es uno de los temas que está fuera del total entendimiento humano.

Muy poco se habla de lo que las mujeres sentimos como experiencia de vida durante el embarazo, el parto, y el posterior cuidado y crianza de nuestros hijos.

No soy filósofa ni metafísica. Solo soy una madre que se ha cuestionado algunas cosas a partir de iniciarme en la maternidad.

En toda la historia de la humanidad, se ha visto a la maternidad como una traba para el desarrollo integral de la mujer, ser madre es un inconveniente, según la sociedad, te limita. Nos han hecho creer que este milagroso don de dar vida nos va en contra. Y de esta manera, la conciencia y valor de la identidad de la mujer y de su género se ha perdido, si es que en algún momento de la historia la tuvimos.

Las propias mujeres no nos valoramos, tenemos poca conciencia de género y de grupo. En nuestro inconsciente han quedado muchos prejuicios, tabúes y preconceptos, los cuales creímos, y se han quedado arraigados en nosotras.

Lo cierto es que una vez que la mujer gesta en su vientre una nueva vida, todo un universo se esta gestando en su interior y al que esta sociedad, y las anteriores, y en general en toda la historia de la humanidad poco valor y trascendencia se le ha dado.

Por esto el embarazo sigue siendo, en gran medida, un viaje solitario de la mujer. A pesar de que se está creando una nueva vida en su ser, y dedica su vida y su cuerpo todo a este milagro, poco se dice al respecto.

Muchas veces me he preguntado por qué es así. Quizás la humanidad, principalmente dirigida por el género masculino, ha sido despreciativa con respecto a la mujer y a su don de dar vida, simplemente por envidia. Diferentes grados de machismo o misoginia, a veces explícitos, a veces solapados, son un fenómeno bastante común en muchos sectores de la sociedad. Incluso muchas religiones se han encargado de desvalorizar a la mujer, despreciarla, considerarla inferior. Según Osho (famoso maestro espiritual hindú), la mujer, al tener el don de dar vida a otro ser humano, esta por encima del hombre, y esto causa en el hombre un inconsciente sentido de inferioridad. Pero esto no pretende ser una apología contra las religiones, solo es el cuestionamiento de una simple madre. Es un hecho que la misoginia está arraigada fuertemente en algunas religiones. Cosa extraña, ya que este don de dar vida esta relacionado directamente con la vida, la creación, y por lo tanto con su Dios. Es un don divino, visto desde el punto de vista metafísico.

Ajenas a esto, las mujeres seguimos dando a luz, desafiamos con valentía todos los prejuicios en torno a nosotras, y seguimos procreando. Todo el poder de la naturaleza misma está en nuestra genética, ya que estamos cumpliendo con el principal propósito de la misma, generar vida. La naturaleza en sí es un enorme útero creador.

Tan fuerte es el instinto maternal en la mujer, que las que quieren ser madres biológicas y no pueden, suelen volcar todo ese amor y atención en niños no propios, solo por un instintivo amor a la vida, porque esto la hace sentirse completa. Así de fuerte es el instinto maternal en la mujer.

Esto tampoco pretende ser una apología al feminismo. Lo correcto y saludable para todos sería un justo equilibrio entre los dos géneros. Pero por ahora, las mujeres seguimos en desventaja, y sería bueno que la balanza comience a equilibrarse.

loadInifniteAdd(44636);

He buscado mucha información antes de escribir este artículo, pero encontré muy poca cosa, casi nada, por eso está escrito a modo totalmente personal, y puedes discrepar conmigo. Sólo encontré este que quizás te pueda interesar, si es que este tema te atrae; a mí personalmente me gustó mucho: aquí.