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El castigo en la infancia

Dentro de la educación entra el castigo con el objetivo de reducir las conductas no deseadas de nuestros hijos. Éste debe ser proporcional a lo que haya hecho y si podemos no pongamos el castigo en caliente, porque nos parecerá peor de lo que haya hecho en realidad, eso sí, le avisamos de que está castigado y que pensaremos en lo que va a ocurrir.

castigo

Os propongo que el castigo sea elegido por ambos progenitores y que no caiga la responsabilidad en uno solo. Podemos establecer unas normas en casa, unos derechos y unos deberes para todos los miembros de la familia, y lo idóneo es que es su creación  participen todos, por pequeños que sean debemos respetar su voz y su voto e intentar que no les coaccionen los mayores. Estas normas pueden revisarse periódicamente o someterse de nuevo a voto, como padres debemos ser democráticos pero tampoco tontos.

Podéis dividir las acciones erróneas en distintos niveles, según lo que hayáis ido observando en vuestros hijos y luego, entre todos, pensar qué consecuencias le acompañarían según la conducta. Un consejo, no nos limitemos a castigos restrictivos, aprovechemos para educar en valores.

normas

La constancia en el castigo es fundamental, no podemos hacer diferencias entre los miembros y tampoco podemos castigar y después perdonárselo, dejarían de tomarnos en serio. Siempre puede haber excepciones, si algún día nos encontramos ante una de ellas, explicarles lo que ocurre, es sólo una vez, y recordar también vosotros, es una única excepción, no caigamos en esta tentación.

Imágenes: embarazo10