Edemas al final del embarazo: todo lo que debes saber

No todo el embarazo es un mar de rosas. Dudas, temores, nerviosismo, ansiedad, angustia porque se desarrolle con normalidad y el bebé crezca sano y bien… a lo que, a su vez, se le unen trastornos comunes y habituales como náuseas matutinas, ganas de orinar con mayor frecuencia, calambres en las piernas, y, al final […]

No todo el embarazo es un mar de rosas. Dudas, temores, nerviosismo, ansiedad, angustia porque se desarrolle con normalidad y el bebé crezca sano y bien… a lo que, a su vez, se le unen trastornos comunes y habituales como náuseas matutinas, ganas de orinar con mayor frecuencia, calambres en las piernas, y, al final del embarazo, la posibilidad de que surjan edemas (o, lo que es lo mismo, que se hinchen los tobillos y los pies a medida que la gestación está a punto de finalizar). ¿Cuáles son sus causas y por qué se produce? ¿Existe alguna cosa que se pueda hacer para prevenirlo? Y en caso de que finalmente aparezcan, ¿qué hacer para aliviarlos?.

Edemas al final del embarazo

A medida que avanza el embarazo, posiblemente tu tripa no sea lo único que se esté “hinchando”. Durante la gestación, de hecho, es bastante posible que se produzca una ligera inflamación en todo el cuerpo, especialmente -y “gracias” a las leyes de la gravedad- en los pies y los tobillos.

Así, la gravedad de la hinchazón que se experimente puede variar incluso según la hora del día, de manera que lo más habitual es que acabe por aumentar por la noche, a la par que el clima también tiende a influir (por ejemplo, las temperaturas más cálidas suelen aumentar el riesgo de mayor inflamación o hinchazón). De ahí que durante el verano, el riesgo sea mucho mayor.

¿Cuáles son sus causas?

La realidad, como posiblemente ya hayas podido descubrir en algún momento si ya has sido mamá o si estás embarazada en estos instantes, es que tu cuerpo está cambiando rápidamente, y a pasos prácticamente agigantados. Y esto puede convertirse, es cierto, en algo verdaderamente incómodo.

En este sentido, una de las molestias más comunes que más suelen experimentar la mayoría de las mujeres durante la gestación son los pies hinchados. La realidad es que suele ser más habitual al final del embarazo, aunque también es perfectamente posible -y normal- que algún problema de hinchazón pueda aparecer durante el primer trimestre. Evidentemente, sus causas son variadas:

  • Causas en el primer trimestre. Es común que los niveles aumentados de la hormona conocida como progesterona acabe por ralentizar la digestión, lo que puede ocasionar hinchazón abdominal mucho antes incluso de que sientas que el bebé ha crecido lo suficiente como para notarlo. También es posible que empieces a notar un poco de hinchazón en la cara, las manos o los pies, pero evidentemente no de forma excesiva (es decir, no mucho).
  • Causas en el segundo trimestre. Alrededor del quinto mes de embarazo suele ser habitual comenzar a notar los pies hinchados, en especial si la embarazada permanece mucho tiempo de pie, o si hace muchísimo calor. En esta ocasión, la causa se debe al aumento del volumen tanto de sangre como de líquidos en el cuerpo.
  • Causas en el tercer trimestre. Se estima que alrededor de la semana 28 o 29 de embarazo los problemas de hinchazón o edemas suelen acabar volviéndose muchísimo más evidentes. Así, a medida que pasan las semanas y la futura mamá se acerca a las 40 semanas, es muchísimo más probable que los dedos de los pies comiencen también a hincharse. Su cuerpo continúa aumentando su suministro de sangre y líquidos, lo que en definitiva puede terminar contribuyendo a una mayor hinchazón. Además, el útero también se vuelve muchísimo más pesado a medida que el bebé crece, lo que tiende a disminuir el flujo de sangre desde las piernas hasta el corazón.

Hinchazón de piernas en el embarazo

Consejos útiles para aliviar los edemas al final de embarazo

Aunque en muchas ocasiones no es del todo posible evitar que surjan edemas durante la gestación, en especial al final del embarazo, sí se puede prevenir que no se conviertan en un problema incómodo, o incluso aliviarlos.

Por ejemplo, es aconsejable evitar pasar largos períodos de tiempo de pie o sentada. Y si no es posible evitarlo, se recomienda tomar descansos y sentarse. Y si se permanece mucho rato sentada, dar un paseo de 5 minutos al menos una vez por cada hora. Además, cuando estés sentada se recomienda elevar las piernas.

Es recomendable dormir de lado (preferiblemente a la izquierda), lo que ayudará a que los riñones puedan funcionar mejor, reduciendo la hinchazón y eliminando mejor los desechos.

También es útil utilizar zapatos cómodos, en especial cuando estés fuera de casa. La deshidratación también puede influir en la formación de edemas, por lo que es imprescindible beber mucha agua, así como reducir el consumo de sal, y cuando la consumas tratar de sustituirla por sal yodada.

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