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Escrito por Tendenzias

De la lactancia materna a lactancia mixta y alimentación complementaria

La lactancia mixta es la respuesta a los dos extremos, o lactancia materna o leche de fórmula. Os contamos en qué consiste y cuándo se convierte en una solución satisfactoria.

lactancia mixta

La la lactancia materna es un proceso bonito pero muy duro, es exigente a más no poder y cuando una es madre primeriza puede costar coger el ritmo. Hay muchos factores que entorpecen como el temor a no estar haciéndolo bien, si los bebés cogen o no el peso que marca el pediatra, si comen lo suficiente, la frecuencia de las tomas en los primeros meses, toda la montaña rusa emocional del post parto… Al principio puede resultar muy difícil pero, sobre el tercer mes, la lactancia comienza a ser más cómoda y sencilla.

Entre el tercer y cuarto mes de la vida del bebé notarás cómo tu pecho está menos duro y la producción de leche mejora. Además, la frecuencia de las tomas se pueden espaciar más ya que tiene el estómago más grande y comienza a dormir más horas seguidas, lo que implica que tú también podrás descansar mejor.

Pero, antes de que llegue este momento, en los primeros meses se puede llegar a optar por la lactancia mixta, al igual que a partir de los seis meses comienzan a incluirse otro tipo de alimentos.

¿En qué consiste la lactancia mixta?

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La lactancia mixta consiste en alimentar a tu bebé tanto con la leche materna como la leche de fórmula, encontrando un equilibrio entre ambos. Ésta no suele ser la primera opción de ninguna mamá, más bien suele ser la consecuencia de que los bebés no estén engordando lo suficiente, que haya habido un retraso de la subida de leche o que no se esté produciendo una gran cantidad de leche.

Por tanto, la lactancia mixta a veces suele ser un paso intermedio hasta que se aumenta la producción de la leche y los bebés pueden alimentarse únicamente con leche materna. Eso sí, es importante tener en cuenta que la combinación de ambos tipos de lactancia reduciría la producción de leche materna.

Es cierto que hay algunas madres que han optado por este tipo de lactancia como una primera opción para poder incluir al padre en la alimentación de los pequeños desde el inicio, puesto que él mismo podría darles el biberón. Ten presente que en el biberón puedes darle al bebé tanto leche de fórmula como leche materna si te extraes la leche con un sacaleches.

Alimentación complementaria

Cuando llega el momento de ir incluyendo otro tipo de alimentos y sabores en la dieta del bebé, nos encontramos con las caras más graciosas y sorprendentes cuando damos con sabores que aman o que odian.

Es importante tener en cuenta que este tipo de alimentación ha de incluirse de manera gradual, sólo es un complemento puesto que la leche materna o de fórmula es la dieta base.

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Lo ideal es comenzar con sabores suaves e ingredientes nutritivos. Por ejemplo, un inicio interesante serían los cereales sin Gluten (como arroz y maíz), los purés de frutas con base de manzana y pera, para después ir incluyendo purés de verduras y hortalizas (zanahorias, patata, calabaza cocida…).

Estos purés siempre tienen que estar muy bien triturados y sin grumos, así que es fundamental tener un pasapurés en casa para retirar cualquier piel que haya podido pasársenos. A su vez, en el momento en el que vayas a incluir la carne y el pescado en su alimentación, es importante prestar especial atención a que no tenga huesos ni espinas de ningún tipo.

Embarazo10.com

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