¿Cuándo puede comer miel mi hijo? Edad segura para que un niño coma miel

Desde hace algunos años han cambiado las “reglas” acerca de cuándo los bebés pueden comenzar a comer ciertos alimentos. En este sentido, es posible que hoy día (especialmente si tuviste un primer bebé hace algunos años, y ahora vas a ser madre por segunda o tercera vez), te sorprenda descubrir cómo en la actualidad muchos […]

Desde hace algunos años han cambiado las “reglas” acerca de cuándo los bebés pueden comenzar a comer ciertos alimentos. En este sentido, es posible que hoy día (especialmente si tuviste un primer bebé hace algunos años, y ahora vas a ser madre por segunda o tercera vez), te sorprenda descubrir cómo en la actualidad muchos alimentos que solían estar prohibidos para los bebés hasta que eran un poco más mayores, ahora pueden consumirlos poco después de que comiencen a comer alimentos sólidos. Sin embargo, en el caso de la miel, o en definitiva de cualquier alimento o producto alimenticio hecho de miel, no ocurre lo mismo. ¿A partir de qué edad el niño puede comer miel de forma segura?.

Cuándo puede comer miel mi hijo

No hay duda: exponer al bebé a una variedad de nuevos alimentos, sabores, olores y texturas es todo un reto, y se convierte a su vez en uno de los momentos más emocionantes del primer año de edad (además, claro está, de otros momentos o hitos del desarrollo sumamente maravillosos e interesantes).

La miel, es cierto, es un alimento dulce y suave, que por regla general tiende a agradar muchísimo a los niños, precisamente por su sabor. De ahí que muchos padres piensen que es una opción excelente para untar el pan tostado, o que se convierta en una forma más natural de endulzar otros alimentos, como por ejemplo podría ser el caso del yogur.

Sin embargo, los expertos (entre los que se encuentran la Academia Española de Pediatría, la Academia Americana de Pediatría y el CDC), recomiendan esperar hasta después del primer cumpleaños del bebé para introducir la miel en su dieta. Es decir, no aconsejan hacerlo hasta pasados los primeros 12 meses de vida. Y esto incluye no solo la propia miel en sí (industrial, cruda y no pasteurizada), sino a cualquier alimento o producto horneado que contenga miel.

Esto es debido a que incluso las altas temperaturas tanto de cocción como de horneado pueden no ser del todo capaces de destruir las esporas causantes del botulismo. Por ello, no es recomendable darle al bebé alimentos cocinados o productos horneados que contengan miel.

¿Cuáles son los riesgos de que el bebé coma miel antes de los 12 meses?

El riesgo fundamental de introducir la miel en la dieta del bebé demasiado pronto es el botulismo infantil, una condición rara pero grave que se contrae al comer esporas de la bacteria ‘Clostridium botulinum’, la cual se encuentra no solo en la miel y en los productos de miel, sino también en el suelo. Estas esporas se convierten en bacterias en los intestinos, produciendo neurotoxinas dañinas en el cuerpo.

En casos extremos, aunque raros, los músculos respiratorios del bebé pueden paralizarse, por lo que si no se proporciona asistencia mecánica rápida e inmediata, el niño puede morir. Por este motivo, el riesgo es mayor en bebés menores de 6 meses de edad.

¿Y qué síntomas pueden surgir? A continuación te exponemos cuáles son los más comunes: estreñimiento, letargo en la alimentación o succión débil, llanto débil, dificultad para tragar o babeo excesivo, debilidad muscular y problemas respiratorios.

A partir de qué edad el niño puede comer miel

Estos síntomas por lo general pueden aparecer dentro de las 12 a 36 horas de haber comido alimentos contaminado, y a menudo, el primer síntoma que surge es el del estreñimiento. No obstante, es posible que algunos bebés con botulismo infantil puedan no mostrar ninguna sintomatología hasta 14 días después de la exposición.

¿Y por qué sí puede consumirse miel a partir del año de edad? Muy sencillo: porque en esta etapa es probable que el intestino del niño ya haya madurado lo suficiente como para no permitir la reproducción ni el crecimiento de las esporas de la citada bacteria, no causando ningún tipo de condición, enfermedad ni sintomatología asociada.

Es decir, la miel es segura para los niños a partir del año de edad por la madurez del tracto digestivo. Los ácidos presentes en su sistema digestivo, cuando el bebé es aún pequeño, no son tan intensos como para poder defenderse de las toxinas producidas por las bacterias. Por tanto, aunque los niños más grandes o los adultos sí pueden manejar pequeñas cantidades de bacterias, no ocurre lo mismo con los bebés.

Por tanto, en resumidas cuentas: a partir del año de edad sí es seguro ofrecerle miel al niño, nunca antes. ¿Y cómo hacerlo? Lo mejor es introducir la miel lentamente. Por ejemplo, ofrecerle al niño una pequeña cantidad, y esperar cuatro días, para comprobar si el pequeño tiene o no algún tipo de reacción.

También te puede interesar