Coriocarcinoma en el embarazo: toda la información

El coriocarcinoma consiste, en realidad, en una forma extremadamente rara de cáncer relacionado especialmente con el embarazo, el cual crece a partir de las células de la placenta. Se trata, por tanto, de una enfermedad cancerígena que pertenece, en realidad, a un grupo de tumores raros que se desarrolla en el útero, en las células […]

El coriocarcinoma consiste, en realidad, en una forma extremadamente rara de cáncer relacionado especialmente con el embarazo, el cual crece a partir de las células de la placenta. Se trata, por tanto, de una enfermedad cancerígena que pertenece, en realidad, a un grupo de tumores raros que se desarrolla en el útero, en las células que normalmente se convertirían en la placenta. Es muy raro, tanto que se estima únicamente ocurre en 2 a 7 de cada 100.000 embarazos en Estados Unidos, de acuerdo a datos suministrados por la American Cancer Society. Pero, ¿por qué se produce y cuáles son sus causas? ¿Es verdaderamente grave? ¿Cómo se trata? ¿Afecta al bebé?.

Coriocarcinoma en el embarazo

¿Qué es el coriocarcinoma?

El coriocarcinoma es un tipo de cáncer afortunadamente muy raro, tanto que no es muy común en absoluto. De hecho, se estima que ocurre entre 2 a 7 de cada 100.000 embarazos, aunque otras cifras señalan que sucede en uno de cada 40.000 embarazos.

Básicamente consiste en una enfermedad trofoblástica gestacional, relacionado directamente con el embarazo, el cual se desarrolla en las células de la placenta; es decir, en las células que normalmente se convertirían en la placenta.

En un embarazo típicamente normal, las células fertilizadas en el útero se desarrollan finalmente en la placenta y en el feto. Sin embargo, cuando esas células no se forman como deberían, parte de la placenta que se ancla a la pared uterina puede desarrollarse de manera anormal, resultando en la aparición de células cancerosas incrustadas en el revestimiento del útero.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque no se conoce la causa exacta, sí se sabe que ocurre con mayor frecuencia después de:

  • Embarazo molar. Ocurre cuando el tejido destinado a convertirse en placenta crece demasiado, convirtiéndose en una masa llena de quistes. En algunos casos no existe embrión, y en otros sí, pero únicamente está presente un feto parcialmente formado, y por tanto no viable, o algún tejido embrionario.
  • Aborto espontáneo. Consiste en el final inesperado de un embarazo antes de las 20 semanas de gestación. Cuando se produce un aborto espontáneo, el embrión o feto es expulsado de forma espontánea del útero. Cuando ocurre después de las 20 semanas, la pérdida del feto no se conoce médicamente con el nombre de “aborto”, sino de “muerte fetal”.
  • Embarazo ectópico. Ocurre cuando el óvulo fertilizado se implanta fuera del útero, donde no puede continuar desarrollándose con normalidad.

Por otro lado, se ha descubierto que el coriocarcinoma se encuentra con mayor frecuencia en mujeres mayores de 40 años de edad.

Coriocarcinoma en el embarazo

¿Cuáles son sus síntomas? ¿Supone un motivo de preocupación para la embarazada?

Los síntomas del coriocarcinoma a tener en cuenta incluyen sobre todo sangrado vaginal luego de un embarazo molar, aborto espontáneo o embarazo ectópico. También es posible que surja secreción anormal de tejido, dolor abdominal o niveles de hCG que no vuelven a la normalidad una vez finaliza el embarazo.

Evidentemente, cualquier tipo de cáncer conlleva y supone cierto riesgo. Aunque, por suerte, el coriocarcinoma suele ser un tipo de cáncer que responde extremadamente bien a los tratamientos tanto de quimioterapia como de radiación, teniendo una tasa de curación bastante elevada (concretamente, de más del 90 por ciento).

Además, como consecuencia de la excelente respuesta de este tipo de tumor a los distintos medicamentos de quimioterapia, en la mayoría de las ocasiones no es necesaria la histerectomía (procedimiento quirúrgico en el que se extrae el útero), que es una de las consecuencias directas que la mayoría de mujeres tienden a temer, especialmente si en un futuro no muy lejano desean tener más hijos.

¿Qué hacer?

Si la embarazada ha tenido un aborto espontáneo, un embarazo molar o un embarazo ectópico, es de vital importancia visitar al médico con regularidad para llevar a cabo un seguimiento periódico y así comprobar que se está curando de manera adecuada. De esta forma, se puede aplicar un tratamiento para eliminar posibles restos de tejido que hayan podido quedar, y que el cuerpo no ha sido capaz de expulsar por sí solo.

No obstante, si después de haber pasado un año tras el embarazo, surgen algunos de los síntomas mencionados (o nunca han desaparecido), es fundamental llamar al médico o acudir a la consulta. Así, el especialista realizará una valoración e indagará acerca de la causa de los síntomas.

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