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Consideraciones sobre la conservación de la leche materna

Cuando la leche está en tu organismo, la temperatura de éste es la ideal para mantenerla, pero una vez que la has extraído debes tomar todo tipo de precauciones para evitar que tu bebé sufra alguna intoxicación alimentaria. La mejor manera de conservarla es almacenarla en biberones de plástico o cristal con cierre hermético en el frigorífico (entre cuatro y ocho grados Celsius). También se pueden usar bolsas de plástico que se venden a tal efecto.

2104016719_f0173b80b5.jpgEs importante escribir la fecha de extracción en la bolsa o biberón porque así utilizaremos primero las de fecha más antigua, pero recuerda no usarla pasadas 72 horas de la extracción. No te preocupes si presenta dos fases, la grasa y el agua se separan, muévela ligeramente y volverá a estar en perfectas condiciones. En caso de que prefieras congelarla, por la cantidad o para usarla más adelante, te puede durar hasta tres meses en congelador. Si la descongelas y no utilizas todo en 72 horas, es mejor desecharla, porque no se puede volver a congelar y ya habrá perdido la mayor parte de sus propiedades.

Es interesante recordar que la congelación destruye algunos de los anticuerpos que tiene la leche, por eso es mejor tomarla fresca, pero siempre será mejor la tuya congelada que la de fórmula en líquido o en polvo. Una vez que necesites la leche congelada deberás colocar el recipiente que la contiene en un cuenco con agua caliente. Otra opción es dejarla en la nevera durante la noche. Lo que no te recomendamos es usar el microondas para descongelar ni calentar, porque tiene un efecto negativo en los nutrientes. Si ya ha terminado la toma y el bebé no se ha tomado todo, lo aconsejable es desechar el contenido, porque si se enfría y se vuelve a calentar estaríamos hablando del tercer calentamiento, y es excesivo para la seguridad del alimento.

Vía: BabyCenter

Imagen: Flikr