Cómo poner un tampón: trucos para que sea más fácil

¿Eres primeriza en asuntos de regla y quieres empezar a usar tampones porque ya te han explicado que es la mejor opción? O, quizás, de novata nada, sino que ya llevas algunos añitos de soportar la regla cada mes, pero te decidiste por fin a probar la experiencia de los tampones. Tanto en un caso […]
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¿Eres primeriza en asuntos de regla y quieres empezar a usar tampones porque ya te han explicado que es la mejor opción? O, quizás, de novata nada, sino que ya llevas algunos añitos de soportar la regla cada mes, pero te decidiste por fin a probar la experiencia de los tampones. Tanto en un caso como en otro y tanto en muchachas jóvenes como en mujeres más mayores, si es la primera vez que te enfrentas a un tampón es normal que sientas inquietud. Te explicamos Cómo poner un tampón: trucos para que sea más fácil.

Cómo poner un tampón

Sin miedo

Sabemos que es fácil decirlo pero que cuando se sufre en carnes propias, el miedo es un feroz enemigo. Sin embargo, no tienes nada que temer a la hora de ponerte un tampón. Piensa que millones de mujeres lo utilizan, de todas las edades, incluso niñas, y que si fuera tan compleja, no la usarían. El tampón está diseñado para entrar en tu cuerpo y para mantenerse en él, así que quítate ideas absurdas de la cabeza. No te harás daño con el tampón, si sigues correctamente las instrucciones.

Tampoco hay que tener un gran tamaño, o la vagina amplia para usar tampón. De hecho, mujeres muy pequeñas, delgadísimas, e incluso niñas, también mujeres que aún siguen siendo vírgenes, usan el tampón sin problema. Eso sí, cuanto más miedo tengas, más difícil será que puedas colocarte el tampón, porque los músculos de tu vagina estarán tensos, e incluso sin tú darte cuenta, se estarán contrayendo tanto que estarán como si fueran un muro que impide que entre nada en su interior.

Mujer sentada en el inodoro con tampon

Es similar a lo que sucede cuando las mujeres se enfrentan a su primera relación sexual y llega el momento de la penetración, que muchas sienten que no pueden, que el pene no les entra. La frustración es grande, porque incluso terminan pensando que son diferentes, que no están hechas para el sexo y que su cuerpo tiene algún defecto. La realidad es que tan solo se trata de un acto reflejo de los músculos que se contraen, como acto defensivo, ante lo que consideran una amenaza.

La solución está en relajarse, claro que no es fácil conseguirlo cuando se tiene miedo, pero relájate y verás que el tampón va entrando. Tras unas cuantas veces, ponerse un tampón será pan comido. Pero la primera vez, cuesta… ¡malditos nervios!

Manos limpias

Tampón aplicador

Antes de manipular tus partes íntimas, siempre, siempre, siempre hay que lavarse las manos. Así evitaremos coger infecciones, porque estamos tratando con una zona muy delicada. Más vale prevenir que curar, porque una cistitis es muy molesta y desagradable. Lava tus manos con agua y jabón. Seca bien y al lío.

Relax, total

Haz lo que tengas que hacer para relajarte. Tú te conoces mejor que nadie y sabes cómo relajar tu cuerpo. Si acostumbras a masturbarte, quizás sea una buena manera de relajar los músculos de tu vagina y, ese subidón de adrenalina, te impulsará para lanzarte al desafío de introducir tu tampón. Además que estarás lubricada.

Usa tu tampón cuando tengas flujo

Mujer sentada en la cama con tampon

El tampón está diseñado para los días de más flujo de la regla. Si lo utilizas en seco, es normal que te escueza, igual que se aconseja usar un lubricante para tener relaciones sexuales, o para jugar con un vibrador, cualquier objeto que introduzcas en tu vagina requiere que esta se encuentre húmedo para que no resulte irritante. Si estás en los últimos días de la regla, o apenas tienes flujo, no lo uses.

No seas escrupulosa

Limpia sí, pero escrupulosa no. No temas tocar tu vagina, ensuciar tus dedos con tu sangre. Toca cuantas veces tengas que tocar para estar segura de lo que estás haciendo y colocar tu tampón.

La postura correcta

Hemos dado por hecho que conocías la postura en la cual debes colocarte para introducir el tampón. ¡Discúlpanos! ¿Relajada? ¿Dispuesta a empezar a probar con tu primer tampón? Pues ahora adopta la postura correcta para ponerte un tampón que facilite la tarea. Esta postura puede ser en cuclillas, aunque también puedes estar sentada en el lavabo, o con una pierna levantada y, si lo necesitas, un espejo para ver tu vagina.

Prepara el tampón

Tampón en bolsillo

Si el tampón viene con aplicador, que es lo ideal, por lo menos para las primeras veces, abre el tubo exterior hasta que alcance su tope.

Tus manos, esenciales

Ya dijimos que aquí no se puede ser escrupulosa. Con una mano, separa tus labios de la vulva. Con la otra mano, introduce el tampón. Usando los dedos pulgar y corazón empuja el tubo interior que trae el tampón, hacia adentro de tu vagina. Una vez dentro, retira los dos tubos del aplicador. ¡Listo! ¿Ves que tiene un hilito colgando? Pues ese hilito déjalo tal cual, porque está ahí para que cuando tengas que retirarte el tampón, tan solo tengas que tirar de él.

¿Notas alguna molestia? En tal caso, lo más probable es que no hayas metido el tampón lo suficiente y haya quedado a mitad de la vagina, por eso te incomoda. En este caso, hay que sacar el tampón y coger otro limpio, para repetir toda la operación. Ya…ya sabemos que es una lata, pero las primeras veces siempre cuesta, mientras que las demás ya te irá saliendo con naturalidad. No te rindas.

Además, hay diferentes marcas y tamaños de tampón. Puedes ir probando distintas, hasta acertar con una de ellas que te sientas cómoda. Y recuerda que el tampón tienes que cambiarlo cada 8 horas, o antes si está muy mojado.

Y ahora viene la pregunta del millón… ¿Eres virgen? Pues si lo eres, porque aún no has tenido tu primera relación sexual, lo seguirás siendo después de usar tampón, porque este no repercute en la virginidad.

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