Cómo calmar la mastitis con hojas de col: remedio natural casero

Durante la lactancia materna una de las afecciones que más comúnmente se pueden producir (y que además destaca por ser sumamente dolorosa) es la mastitis y sus síntomas. Se produce cuando las bacterias llegan al interior de un conducto de la leche que se ha obstruido, lo que ocurre con frecuencia a través de un pezón agrietado, […]

Durante la lactancia materna una de las afecciones que más comúnmente se pueden producir (y que además destaca por ser sumamente dolorosa) es la mastitis y sus síntomas. Se produce cuando las bacterias llegan al interior de un conducto de la leche que se ha obstruido, lo que ocurre con frecuencia a través de un pezón agrietado, y causar que la leche se infecte y que el conducto se inflame.

Mastitis

Básicamente es la inflamación de la glándula mamaria debido a la obstrucción de algún conducto, el cual a su vez termina infectándose.

Es una afección que surge sobre todo en el segmento superior externo del seno. Y aunque cualquier mujer que esté amamantando a su bebé puede sufrir mastitis, lo cierto es que existen algunas mamás que pueden estar más predispuestas: el estrés, un cambio en las pautas de alimentación o la congestión pueden influir de forma directa.

Entre los síntomas que habitualmente surgen, el más evidente es el dolor, debido a la presencia de un bulto doloroso, el cual se siente hinchado. La piel de la zona afectada se muestra roja y brillante, y al tocarla se suele sentir bastante más caliente. Al existir infección, es común que surjan también otros síntomas relacionados, como la fiebre y los dolores musculares (parecidos a la gripe). Las náuseas pueden igualmente surgir.

Para tratarla el fármaco más adecuado es el antibiótico, que es un medicamento especialmente útil para el tratamiento de infecciones bacterianas (de ahí que sea un error utilizarlos para infecciones de origen vírico, ya que no sirven absolutamente para nada). Por otro lado, los analgésicos ayudan a calmar el dolor, y los antiinflamatorios a reducir la inflamación.

Por suerte, los fármacos recetados para el tratamiento de la mastitis no son peligrosos para el bebé, fundamentalmente porque una parte importantísima del tratamiento consiste en continuar dando el pecho, ya que seguir amamantando suele ayudar mucho y ser de gran ayuda.

En caso de que no mejore después de 24 horas tras haber comenzado con la administración de antibióticos, es aconsejable volver a consultar con el médico, ya que existe el riesgo de que se produzca un absceso, que es una cavidad que se forma en la piel donde se acumula pus tras haberse infectado.

Las cualidades de la hoja de col en caso de mastitis

Las hojas de col aplicadas sobre la piel inflamada después de haberlas calentado previamente actúan como analgésico y antiinflamatorio, por lo que se convierten en una opción natural excelente a la hora de calmar el dolor y aliviar la inflamación cuando se utiliza de forma externa.

Es decir, al aplicarla sobre la zona del pecho inflamada ayuda rápidamente a reducir el dolor y la sensación de inflamación. Destaca por ser, de hecho, una medida de autoayuda muy popular en algunas regiones, donde se viene utilizando como remedio casero desde hace mucho tiempo.

Por este motivo las hojas de col caliente no son solo útiles en caso de mastitis. También puede aliviar el dolor en caso de dolor de costado y de riñones, dolores causados por el reumatismo o la artrosis, y los típicos dolores musculares que aparecen por agujetas.

Calmar la mastitis con hojas de col

¿Cómo aplicar las hojas de col caliente?

Con el fin de disfrutar de las diferentes cualidades que nos ofrece la hoja de col cuando es previamente calentada, es necesario contar con una col de color verde oscuro. Debe tener un aspecto fresco y estar en el mejor estado posible.

Para preparar el remedio solo tienes que retirar las primeras hojas que encontrarás en ella, desechándolas y quedándote solo con las internas. Pon a calentar la plancha de la ropa. Mientras tanto, tras haber limpiado bien la encimera de la cocina, estira la hoja de col, pasa la plancha de la ropa por encima.

Finalmente, una vez caliente -y con cuidado de no quemarte- coloca las hojas de col sobre la zona donde sientas el dolor, dejando actuar el tiempo suficiente, hasta que la hoja de col se enfríe por completo. Si lo deseas, puedes repetir tantas veces como lo necesites, hasta que la inflamación y el dolor haya disminuido.

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