Cambios en la piel durante el embarazo

El embarazo es una etapa maravillosa que supone una increíble cantidad de cambios en el cuerpo de la mujer. Y es que a medida que la gestación se desarrolla, es posible que se experimenten distintos cambios tanto en la piel como en el cabello. Así, por ejemplo, algunas mujeres pueden empezar a desarrollar manchas oscuras […]

El embarazo es una etapa maravillosa que supone una increíble cantidad de cambios en el cuerpo de la mujer. Y es que a medida que la gestación se desarrolla, es posible que se experimenten distintos cambios tanto en la piel como en el cabello. Así, por ejemplo, algunas mujeres pueden empezar a desarrollar manchas oscuras en la cara, debido fundamentalmente a los cambios hormonales, que tienden a oscurecer la piel. La pregunta es, ¿cuáles son los cambios que ocurren en la piel durante el embarazo, cuáles son sus causas y qué se puede hacer para tratarlos?.

Cambios en la piel durante el embarazo

Aunque para muchas mujeres el embarazo trae consigo también la aparición de una piel y un cabello brillantes, y unas mejillas realmente bellas y sonrojadas, para otras mujeres, sin embargo, puede convertirse en todo lo contrario. De hecho, otras tantas futuras mamás pueden sufrir en sus propias carnes cambios en la piel no tan atractivos, como podrían ser las manchas oscuras, las estrías y el acné.

Manchas oscuras (cloasma gestacional)

Durante el embarazo es común que se produzca un aumento totalmente natural de la melanina, que es la principal responsable de las áreas de piel oscura, especialmente en la cara. Surge lo que médicamente se conoce como cloasma «máscara del embarazo», y consisten en manchas oscuras, marrones o grisáceas, que recuerdan mucho al color del café con leche.

¿El principal culpable? Sin duda alguna los estrógenos, que hacen que la producción de melanina aumente en ciertas zonas de la piel, como por ejemplo podría ser la zona del rostro. Por ello es también conocida bajo el nombre de cloasma gestacional, porque aparece especialmente durante la gestación.

Por suerte, tienden a desaparecer tras el parto, aunque es necesario llevar a cabo una serie de recomendaciones y precauciones básicas para evitar que el problema vaya a más, especialmente durante los meses de verano, ya que la formación de manchas se ve especialmente favorecida por la exposición al sol, sobre todo sin la debida protección solar.

Por ello, siempre que vayas a salir de casa (aún cuando no vayas a tomar el sol a la playa o a la piscina) debes asegurarte de utilizar protector solar, y a ser posible un sombrero cuando te encuentres al sol. Por otro lado, se aconseja disminuir la cantidad de tiempo que pasas bajo el sol, evitando en especial los picos más peligrosos, entre las 10 de la mañana y las 16 horas de la tarde, cuando los rayos del sol tienden a ser más directos.

Acné

Aunque no lo creas, el acné también puede convertirse en un problema común durante el embarazo, más habitual incluso de lo que se piensa. Y es que aunque el aumento de flujo sanguíneo, unido a la producción de una mayor cantidad de grasa, influye directamente en que la piel de la embarazada se torne mucho más bonita y brillante, también puede tener ciertas consecuencias.

Y es que ese bonito resplandor puede llegar a tener un precio: el aumento de la producción de grasa puede provocar acné. De la misma manera que ocurre tanto durante la pubertad como durante la adolescencia en sí misma.

De ahí que mantener la piel lo más limpia posible pueda ser de gran ayuda. Al igual que intentar reducir y eliminar al máximo la mayor cantidad de grasa en la piel. ¿Cómo? Es recomendable utilizar limpiadores y tratamientos para el acné, los cuales son seguros durante el embarazo. Eso sí, no se aconseja utilizar exfoliantes abrasivos, ya que como la piel está más sensible, puede irritarla con facilidad.

Estrías

Las estrías son, probablemente, uno de los cambios en la piel más conocidos y populares durante el embarazo. De hecho, la mayoría de las mujeres embarazadas esperan tener alguna estría en el abdomen durante la gestación. Sin embargo, muchas se sorprenden al encontrar también esas líneas o rayas rosadas o rojas en otras zonas como los senos, los muslos y las nalgas.

Lo cierto es que estas estrías pueden ocurrir en cualquier lugar del cuerpo donde se produzca un rápido crecimiento y estiramiento de la piel. Y teniendo en cuenta que el cuerpo de la embarazada está en continuo cambio, es evidente que las estrías pueden surgir sobre todo en las zonas del abdomen, los muslos, las nalgas y, evidentemente, los senos.

Tratamiento útil para las estrías

Arañas vasculares y varices

Las arañas vasculares suelen aparecer como consecuencia de los cambios hormonales propios del embarazo, unido al aumento  del volumen sanguíneo. Pueden aparecer como pequeñas venas de color rojo, sobre todo en la zona del cuello, los brazos y la cara.

No obstante, no debemos confundirlas con las venas varicosas, que ocurren como consecuencia de la presión del útero y el aumento de peso, al comprimir las venas, lo que disminuye el flujo sanguíneo desde la parte inferior del cuerpo. Como consecuencia de ello, las venas de las piernas se hinchan, pudiendo llegar a doler y volviéndose azules.

En cualquier caso, por lo general, suelen desaparecer después del parto, no causando ningún tipo de problema médico, salvo puramente estético.

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