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Aborto retenido: qué es, síntomas, causas y tratamiento

En algunas ocasiones el embarazo no termina como debería. Y, cuando termina en aborto, no hay duda que nos encontramos ante una situación verdaderamente difícil para la pareja, especialmente para la futura mamá, que es quien debe pasar el proceso en sus propias carnes.

Aborto retenido

Un aborto espontáneo puede ocurrir en cualquier momento del embarazo. No obstante, existe un riesgo mayor durante las primeras semanas de gestación (especialmente antes de las 12 semanas). De hecho, la pérdida del feto de menos de 24 semanas es lo que médicamente se conoce como «aborto» o como «aborto espontáneo». Y, cuando ocurre antes de las primeras 12 semanas, los médicos lo identifican como un «aborto precoz o de primer trimestre». Y, evidentemente, es distinto al aborto inducido o voluntario.

Si has pasado por ello en algún momento, es bastante probable que pienses que eso solo te ha ocurrido a ti. Sin embargo, ¿sabías que, en realidad, uno de cada cinco embarazos acaba en un aborto? Se estima incluso que la cifra pueda ser aún mayor, especialmente si tenemos en cuenta que, en muchos casos, la mujer ni siquiera sospechaba que estaba embarazada cuando se produce el aborto, y lo relaciona directamente con un período muy abundante.

En lo que se refiere a las causas del aborto, lo cierto es que al menos en la mitad de los casos de aborto que ocurren en el primer trimestre de embarazo son ocasionados por alguna alteración cromosómica, la cual impide que el feto evolucione y se desarrolle con normalidad.

Además, determinadas anomalías uterinas, la producción de ciertos anticuerpos, infecciones, problemas de tiroides o una diabetes mal controlada pueden influir de forma directa en que el embarazo acabe en un aborto.

Con todo ello, cuando el útero es capaz de expulsar enteramente tanto el embrión o feto como el resto de elementos producto de la gestación se dice que se ha producido un aborto completo.

Sin embargo, esto no ocurre siempre. Puede darse el caso que el útero no expulsa totalmente el embrión o el feto, y que retenga trozos de tejido. Es lo que se conoce como aborto incompleto, y requiere del debido tratamiento médico con el fin de evacuar los productos retenidos de la concepción.

En el caso del aborto retenido (también conocido médicamente como aborto diferido) nos encontramos, como veremos, ante un tipo de aborto en el que el embrión o feto no sobrevive en el interior del cuerpo de la embarazada, y su cuerpo no es capaz de expulsarlo. Esto significa que lo retiene en su cuero durante varios días o semanas.

¿Qué es el aborto retenido? ¿En qué consiste?

Bajo el nombre de aborto retenido o diferido nos encontramos ante un aborto en el que se produce la retención del embrión o feto en el interior del útero materno. Este aborto puede estar -o no- acompañado de un grado variable de hemorragia o sangrado, y de no tratarse médica y rápidamente, puede convertirse en un riesgo serio de salud para la embarazada.

Si bien es cierto que, generalmente, cuando se produce un aborto el útero es capaz de expulsar de forma natural y espontánea el embrión, la placenta y el resto de anejos que se han producido en la gestación, si existe un aborto retenido esto significa que el cuerpo de la embarazada no ha sido capaz de expulsarlo.

Podríamos decir que el organismo de la mujer no se ha «dado cuenta» de que el embrión o feto ya no sigue vivo en el interior del útero materno, de manera que la placenta puede seguir funcionando, y el útero no comienza a contraerse de forma natural y espontánea con el fin de producir la expulsión.

¿Cuáles son las causas del aborto retenido?

La causa principal tiene que ver principalmente con que el útero no se ha contraído con el fin de expulsar el embrión o feto y todos los elementos propios del embarazo. No obstante, es necesario descubrir cuáles son las causas que han ocasionado dicho aborto. Las más habituales las resumimos a continuación:

  • Causas genéticas: Ocurre sobre todo en determinadas alteraciones cromosómicas que provocan que el embrión no sea viable, no pudiendo evolucionar con normalidad.
  • Causas anatómicas: Ya sea por problemas en el cuello del útero como por la existencia de una incompetencia cervical por dilatación temprana del cérvix, o bien por determinadas malformaciones uterinas.
  • Causas endocrinas: Una diabetes mal controlada, alteraciones de la tiroides, síndrome de ovarios poliquísticos, insuficiencia del cuerpo lútero o por la alteración de algunas glándulas (como las suprarrenales o hipofisarias) pueden influir directamente.
  • Causas inmunológicas: Lupus eritematoso sistémico o el síndrome antifosfolípido.
  • Causas hematológicas: Especialmente en caso de existir alteraciones en la coagulación.

A su vez, ciertas infecciones pueden influir en la aparición del aborto, especialmente si éstas se producen en las primeras semanas de gestación: toxoplasmosis, mycoplasmas, listeriosos, citomegalovirus o brucelosis, entre otras.

¿Qué síntomas produce el aborto retenido?

Cuando existe un aborto retenido pueden no producirse síntomas, o éstos ser sin embargo verdaderamente leves; tan leves que no alertan a la embarazada de que algo podría estar mal.

Pero cuando surgen algunos síntomas, los más comunes suelen ser los siguientes:

  • Desaparecen los síntomas propios del embarazo. Destacan sobre todo las náuseas y vómitos, la sensación de fatiga o cansancio y la tensión que se produce en las mamas.
  • Aparecen pequeños sangrados vaginales, que la embarazada no atiende como importantes.
Diagnóstico del aborto retenido

¿De qué manera se diagnostica y cómo se trata?

La mejor manera de diagnosticarlo es a partir de las revisiones ginecológicas y ecografías que el médico hará a la embarazada en las primeras semanas de gestación. De hecho, el diagnóstico se lleva a cabo en la mayoría de los casos por una ecografía.

Como probablemente sabrás, la ecografía consiste en una técnica de diagnóstico que da forma a las imágenes a través del uso de ultrasonidos, los cuales al atravesar las distintas estructuras devuelven «ecos», generando imágenes en función de los órganos atravesados por el mismo.

Una vez diagnosticada la existencia del aborto retenido, el tratamiento médico se orienta en la evacuación del contenido retenido y presente en el útero, ya sea de manera espontánea, farmacológica (por ejemplo, mediante la prescripción de determinados fármacos) o quirúrgica (mediante un legrado uterino).

Uno de los fármacos administrados es el misoprostol, el cual es capaz de producir la contracción uterina, que ayuda a eliminar el contenido presente en el útero. Este medicamento se puede utilizar de manera aislada, o bien administrarlo antes de la realización del legrado uterino.

Referencias bibliográficas consultadas:

  • Datta MR, Raut A. Efficacy of first-trimester ultrasound parameters for prediction of early spontaneous abortion. Int J Gynaecol Obstet. 2017 Sep;138(3):325-330. doi: 10.1002/ijgo.12231.
  • Reeves MF, Monmaney JA, Creinin MD. Predictors of uterine evacuation following early medical abortion with mifepristone and misoprostol. Contraception. 2016 Feb;93(2):119-25. doi: 10.1016/j.contraception.2015.08.010.
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