Escrito por Tendenzias

8 juguetes muy de moda que pueden poner en peligro la salud de tu hijo

Como dijo, hace tiempo, el gran Ramón Sánchez Ocaña: Más vale prevenir. Y en el caso de los niños, más todavía. Quienes son padres saben, en la mayoría de los casos por experiencia propia, que si hay opciones de que pase algo malo en torno a un peque, pasará. ¿Un charco? De cabeza. ¿Un pico sin proteger? De cabeza. Y así durante sus primeros años de vida.

Por tal motivo, todos los riesgos que podamos limitar alrededor de nuestro hijo, serán horas de sueño que ganemos. En este caso concreto, vamos a recopilar los 8 juguetes de moda que pueden poner en peligro la salud de tu hijo. Juguetes que se venden por millones y que, sin embargo, esconden unos riesgos que parecen más obvios de lo que cabría esperar.

Juguetes con hélices

De un tiempo a esta parte, el dron se ha convertido en el juguete del momento. No son nada baratos, la legalidad en torno a ellos es difusa pero, sobre todo, conllevan un peligro patente que puede terminar con el pequeñajo en el hospital. Y es que tanto los drones, como todos los juguetes que impliquen hélices girando a gran velocidad, están destinados a niños de 14 años en adelante.

Por muy listo que sea nuestro hijo, por muy bien que maneje el móvil o te programe los canales de la televisión, no debe pilotar un dron. Y no debe hacerlo, básicamente, porque no tiene capacidad para ello. Ya no sólo por el daño que pueda hacer a alguien, sino por el que se pueda hacer a sí mismo. Incluso con el dron parado, pero con las hélices girando. Hay muchas opciones de que veas un dedo o varios de tu hijo volar más alto que el aparato.

En el caso de que optes por comprarlo, asegúrate de que está homologado para su edad y que las hélices son suaves e incapaces de amputar miembros.

Spinner

Sí, el juguete de moda, del que se han vendido trillones de unidades, puede causar lesiones a los niños. De hecho, muchos spinners ya las ha causado. Tan sencillo como que al girar, alguna de sus piezas se puede desprender y salir disparadas hacia el niño, con el daño pertinente. Obviamente, estas piezas también son susceptibles de ser tragadas y liarla parda en la garganta del peque.

Más allá del daño físico, el spinner se ha convertido en una distracción permanente para muchos niños que lo usan mientras estudian. Así, ni se concentran en el estudio, ni en el juguete. Es más, muchos centros educativos han optado por prohibirlos.

Si se lo quitas, puedes sustituirlo por un ejercitador de manos infantil. Los famosos quita nervios de toda la vida.

Kit de médicos

¿Qué es lo que más recuerdan los peques del médico? El palo con el que le miran la garganta. ¿Qué es lo primero que va a hacer con ese kit de médicos que le has comprado? Metérselo en la boca, con el peligro que esto entraña. Jeringas, tijeras, termómetros, fonendoscopio… Estos packs suelen ser muy completos pero también suelen incluir objetos pequeños que pueden terminar en la garganta o en la nariz de tu hijo.

Por ello, si estás decidido a que sea doctor de mayor, asegúrate de que su primer kit es adecuado a su edad y no tiene objetos que puedan terminar con él en el hospital que tanto le gusta.

Juguetes a pilas

¿Dónde irá a parar una pila, en caso de que un peque llegue a ella? Correcto, a la boca. Es más, su forma redondeada, les incita a ello. De ahí que los juguetes a pilas que compremos, deben tener cierre de seguridad, que sólo pueda quitar un adultos con destornillador. Si no sabes lo que le puede hacer una pila a tu hijo, en caso de tragársela, te damos dos pistas: veneno y quemaduras.

Flotadores

Los flotadores, aunque cueste creerlo, revisten más peligro que otra cosa. Sobre todo si no están homologados y aprobados por la UE. Estos flotadores random que compramos en un bazar por cuatro duros, pueden darnos un disgusto tremendo. Hay elementos en los que no merece la pena ahorrar dinero.

Especialmente peligrosos son el aro salvavidas y los manguitos, que no garantizan que el peque no se resbale y caiga al agua. Lo peor es que muchos de estos flotadores contienen isoforona, fenol y ciclohexanona, sustancias tóxicas que pueden derivar en irritaciones y que, además, son cancerígenas.

Globos

Los globos son el enemigo número uno de los peques. Desde su estadio primigenio, antes de ser inflados, pues pueden ser ingeridos y provocar un problemón, a su estado final, pinchados o desinflados, que se da el mismo caso. Entre medias, un proceso de juego con el globo inflado que, en caso de pincharse, puede asustar al niño o dejarle mareado con el estruendo. De ahí que estén recomendados para mayores de ocho años.

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De hecho, se recomienda no comprar aquellos globos que huelan fuerte, o los que estén muy arrugados a simple vista. Tan sencillo como coger un globo y doblarlo. Si tarda demasiado en recuperar su forma, es de mala calidad y no debes comprarlo. La prueba del globo, la llaman.

Armas de juguete

Seamos serios. Si un adulto le dice a un niño que mantenga la distancia de seguridad con un arma de juguete, lo siguiente que ve el progenitor es un proyectil de esa arma en su cara o donde le pille. Cuando un niño coge un arma, tiene más peligro que Chuck Norris. Incluso las pistolas de agua deben mantener una distancia segura, para evitar lesiones, más habituales de lo que parece, sobre todo en los ojos.

Construcciones magnéticas

Si ves una caja de construcciones magnéticas, echa un ojo a la misma y busca donde especifica que es para mayores de tres años. Pues bien, que sepas que está mal medido. Este tipo de juegos no son recomendables a menores de 14 años. El motivo es que, a esas edades, no es complicado que una de las pequeñas piezas acabe en su garganta, al intentar desmontarlo con la boca.

El problema es que si se traga más de una, el efecto imán también funciona en el estómago y el daño que infligiría en su organismo sería mayor. Por ello, hay que verificar que las piezas sean adecuadas a su edad y que los imanes están bien cubiertos y por plástico.

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