40 semanas de embarazo sin señales de parto

A medida que la conocida como fecha probable de parto se acerca es muy común que la tensión y los nervios afloren. Más aún, esta situación se vuelve especialmente difícil cuando la semana 40 de embarazo se convierte en la semana 41 o 42, y el nacimiento del bebé no llega. Pero debes estar tranquila: la […]

A medida que la conocida como fecha probable de parto se acerca es muy común que la tensión y los nervios afloren. Más aún, esta situación se vuelve especialmente difícil cuando la semana 40 de embarazo se convierte en la semana 41 o 42, y el nacimiento del bebé no llega. Pero debes estar tranquila: la fecha probable de parto es solo una estimación. De hecho, tal y como manifiestan las estadísticas, en realidad solo el 5 por ciento de los bebés nacen en esta fecha.

40 semanas de embarazo

Como manifiestan muchos médicos, en realidad ninguna mujer debería sentirse nerviosa o ansiosa si aún está embarazada después de la fecha probable de parto. Y es que esta fecha de vencimiento es en cierto sentido difícil, porque es complicado determinar la edad exacta del feto. ¿Los motivos? Son bastante diversos: desde períodos irregulares hasta una historia menstrual incompleta -o imprecisa- por parte del especialista. Además, puede ocurrir que la concepción se haya producido un poco después a lo que piensas, por lo que el bebé tendrá una edad menor de la pensada.

Los médicos generalmente utilizan distintos métodos con el fin de hacer una estimación mejor de la fecha probable de parto. Estos métodos incluyen:

  • Cálculo basado en la última ovulación (es considerado como el método más confiable).
  • Cálculo basado en el primer día del último período menstrual (suele ser el más utilizado, por su facilidad de detección, mayor que la de la ovulación).
  • Examen clínico del útero, con el fin de determinar el tamaño.
  • La primera detección de movimiento fetal (el feto generalmente realiza sus primeros movimientos entre las semanas 16 y 20 de embarazo).
  • Latido cardíaco feta.
  • Ultrasonido, que durante el embarazo puede estimar la edad fetal incluso dentro de los 7 a 10 días.

A pesar de ello, la realidad es que el 80 por ciento de los bebés llegan a las 38-42 semanas de embarazo, por lo que es bastante probable que la fecha de parto sea mucho mayor de lo que puedas pensar. Por ejemplo, realmente la embarazada podría llegar a tener 39 semanas de embarazo cuando en verdad cree tener 40. Además, la duración del embarazo se encuentra, en la mayoría de los casos, determinada genéticamente.

Últimas semanas de embarazo

¿Cuáles son los riesgos de ir más allá de la fecha probable de parto?

Se estima que solo 1 de cada 10 bebés se encuentra oficialmente «fuera de fecha», lo que significa que el bebé nace después de las 42 semanas de embarazo. En este sentido, recientes investigaciones han demostrado que el parto después de las 40 semanas puede presentar ciertos riesgos. De ahí que se hayan cambiado las prácticas clínicas a las 40 semanas, con el fin de prevenir posibles complicaciones no solo del bebé, sino también en la madre.

Pero, de producirse, ¿cuáles son los riesgos? Aunque poco frecuentes, incluyen:

  • La capacidad de la placenta para proporcionar al bebé el oxígeno que necesita y los nutrientes adecuados puede verse comprometida.
  • El volumen de líquido amniótico esencial puede disminuir a medida que el bebé crece. Esto aumenta la posibilidad de un cordón umbilical enredado.
  • Las posibilidades de sufrimiento fetal aumentan.
  • El bebé podría crecer demasiado, como para pasar de forma segura a través del canal de parto.

Por todo ello, es muy habitual que a partir o alrededor de las 40 semanas tanto el médico como la matrona estén más atentos a la hora de controlar la evolución del embarazo, y al propio bebé en sí mismo. Por ejemplo, es común que se recomiende la visita a la consulta clínica más a menudo (por ejemplo dos veces en la misma semana). Así, el médico puede utilizar algunos métodos para descubrir cómo está el feto.

Ultrasonido en el embarazo

El ultrasonido es uno de los métodos más útiles, además de no ser invasivo, y puede ayudar a determinar el tamaño, la posición, la frecuencia respiratoria, los latidos cardíacos y los movimientos del cuerpo del bebé. Además, también es muy útil a la hora de determinar cuánto líquido amniótico rodea a tu hijo. Esto último es fundamental, puesto que la falta de líquido amniótico durante períodos largos de tiempo puede causar complicaciones.

También es posible que tu matrona te aconseje el conteo de las patadas. Es decir, llevar un registro sobre la frecuencia con la que notas al bebé moverse. Así, es previsible que el médico te indique que acudas al hospital si notas que el bebé disminuye repentinamente sus movimientos, lo que podría ser una señal de sufrimiento fetal.

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