La violencia doméstica contra la mujer lamentablemente es un hecho muy común. Muchos gobiernos han tratado de mejorar esta situación, de brindar apoyo y ayuda a las mujeres que sufren la violencia doméstica. Pero la realidad indica que esta problemática es muy compleja, y no es tan fácil de solucionar. Muchas veces las mujeres mismas están tan manipuladas y desvalorizadas por su agresor que se sienten incapacitadas para pedir ayuda, otras tienen miedo. A veces, también es común que las mujeres maltratadas piden ayuda y la burocracia, la incompetencia o el tratamiento inapropiado de las autoridades hacen que la violencia siga, y a veces concluya de alguna manera realmente dramática.
Las mujeres embarazadas también son víctimas de la violencia doméstica, y esta condición las hace aún más vulnerables no solo físicamente, sino emocionalmente.
Se entiende por violencia doméstica en embarazadas a: "Violencia o amenazas de violencia física, sexual o psicológica/emocional ocasionadas a la mujer embarazada".
Se han realizado algunos estudios en la cuidad de Nueva York, Chicago y Carolina del Norte con respecto a este tema. El informe dice que el homicidio es la causa del 25 % de la mortalidad materna y que el 63 % de las mujeres embarazadas agredidas, fallecieron. También indica que la violencia doméstica es más común en mujeres que están embarazadas que en las que no lo están. Se cita a la violencia como una complicación del embarazo de mayor frecuencia que la hipertensión, la diabetes o cualquier otra complicación seria.
Además de la posible muerte, las embarazadas que sufren de violencia familiar suelen presentar otro tipo de consecuencias, las más comunes son:
- Entran más tarde en el control prenatal y controlan su embarazo de manera esporádica e inadecuada.
- Se alimentan mal y aumentan de peso menos de lo normal.
- Son más propensas a consumir sustancias nocivas, ya sea tabaco, drogas o alcohol.
- Sufren de depresión durante el embarazo y son más propensas a padecerla luego del parto (depresión post parto).
- Aumenta el riesgo de bebés con bajo peso (retardo del crecimiento intrauterino).
- Son más frecuentes las enfermedades de transmisión sexual.
- El abuso físico incide en la implantación defectuosa de la placenta (desprendimiento de placenta) o su ruptura.
- Tienen tres veces más complicaciones durante el parto y posparto inmediato que las mujeres no maltratadas.
- Tienen más posibilidades de sufrir un aborto espontáneo.
- Tienen más posibilidades de sufrir un parto prematuro.



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