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-     Escrito por blanca

Vegetaciones (adenoiditis): Síntomas, causas y tratamiento

Las vegetaciones o adenoiditis es una enfermedad que padecen muchos niños en sus primeros años de vida, y que se relacionan con las amigdalas de modo que requieren de un tratamiento médico en cuanto causan los primeros síntomas que nos indicarán que se ha producido una infección. A continuación, queremos daros todos los detalles sobre qué son las vegetaciones y cómo se pueden tratar, por eso os lo explicamos todo sobre las Vegetaciones (adenoiditis): Síntomas, causas y tratamiento.

Vegetaciones (adenoiditis)

Las vegetaciones, son conocidas también como las amígdalas faríngeas o adenoides y consisten en una masa de tejido que se situa en la pared posterior de la cavidad nasal.

Qué son las vegetaciones

Están ubicadas por encima de las amígdalas y detrás de la nariz. Por ello es difícil verlas a primera vista aunque los niños que padecen vegetaciones suelen presentar una clase de síntomas que son muy claros (que veremos a continuación) y que permiten un diagnóstico rápido.

Cuando se padece una vegetación, que puede generarse con un simple resfriado, si esta no se cura, puede derivar en síntomas que la conviertan en crónica.

Por ello, será importante que las tratemos en cuanto tengamos la más mínima sospecha de que el niño puede sufrir de vegetaciones ya que de no hacerlo, pueden bloquear los conductos nasales del niño e impedir que el drenaje normal del oído medio se produzca.

Las vegetaciones están formadas de tejido linfático y es ete tejido el que ayuda a combatir la infección. A raíz de una infección recurrente, las adenoides  pueden hincharse, lo que es común y normal, aunque por lo general vuelven a su tamaño normal después de la infección.

Los niños las tienen y es cuando hay infección cuando se inflaman y producen dolor, y otros síntomas asociados, pero a partir delos site años suelen disminuir de modo que al llegar a la adolescencia son casi inexistentes.

Vegetaciones (adenoiditis): Síntomas

Veamos ahora cuáles son los síntomas más comunes que suelen darse en el caso de padecer vegetaciones y aunque la dificultad para respirar por la nariz es uno de los primeros, podemos sumar estos otros:

  • Hablar con la voz como si se estuviera presionando sobre la nariz
  • Respirar por la boca (notaremos que al niño le cuesta respirar por la nariz y por ello abre la boca).
  • Se producen ronquidos cuando el niño está durmiendo.
  • Se produce una apnea leve (dejar de respirar durante unos segundos mientras se duerme).
  • Dormir con la boca abierta (para poder respirar)
  • Respirar ruidosamente
  • Tos nocturna
  • Mucosidad permanente en la nariz
  • Otitis aguda con frecuencia.

Si nos damos cuenta que nuestro hijo padece estos síntomas, que además parece que se agudizan mientras duerme, será recomendable que consultemos cuanto antes con un médico.

Vegetaciones (adenoiditis): Causas

En cuanto al origen de las vegetaciones en general, podemos decir que suele estar condicionado por dos factores: el primero es que el niño esté predispuesto a sufrirlas, de modo que sea algo hereditario. Es habitual que los padres que han sufrido de vegetaciones, tengan hijos que también las vayan a sufrir.

Las infecciones causan las vegetaciones

El segundo factor determinante para las vegetaciones es de origen infeccioso, debido a la continua inflamación aguda (adenoiditis aguda) del tejido que recubre las vegetaciones.

Estas infecciones son causadas por la gripe, la difteria, resfriados, etc .. Debido a este estímulo infeccioso-inflamatorio, la amígdala faríngea de los nodos responde con un proceso de hipertrofia e hiperplasia que lleva a reducir la velocidad en la que la amígdala se engrosa, es decir, la llamada la vegetación de las adenoides.

Lo cierto que es que después del primero año de vida, las vegetaciones tienden a crecer, ya que son parte del sistema inmunológico del cuerpo.

De este modo, las vegetaciones filtran y lucha contra los gérmenes que entran en el cuerpo a través de la boca y la nariz. Pero ante una infección, pueden llegar a ser tan grandes que pueden afectar a la calidad de vida del niño.

Complicaciones

Las trompas de Eustaquio conectan los oídos y la garganta. Si las vegetaciones se inflaman, colapsan la conexión entre oído y garganta, provocando el que se puedan desarrollar infecciones de oído frecuentes.

Cuando la infección es constante, y no se le pone remedio temprano, estos trastornos pueden causar la pérdida del oído y el oído medio.

Por otro lado, la apnea del sueño es una complicación relacionada con la inflamación de las adenoides. Algunos niños roncan tan fuerte que puede afectar la respiración y causar trastornos del sueño. La falta de sueño puede conducir a problemas de atención en la escuela, problemas de aprendizaje, hiperactividad o impulsividad.

Vegetaciones (adenoiditis): Tratamiento

Por ello es sumamente importante que veamos cómo tratar al niño que sufre de vegetaciones. El médico le prescribirá que tome medicamentos, en concreto, descongestionantes y antiinflamatorios, aunque en los casos más graves se puede recurrir a la cirugía, algo que de hecho se practicaba antiguamente pero que ha dejado de hacerse en pro de medicar primero al niño.

Si finalmente se decide que el niño sea operado, se someterá a una cirugía que se conoce como adenoidectomía . La cirugía por lo general ayuda al niño a respirar mejor y dormir mejor. A su vez puede que el médico opte por retirar también las amígdalas palatinas para evitar que hayan más complicaciones o que se produzcan más infecciones.

Remedios para tratar las vegetaciones

Por otro lado, si nuestro hijo sufre de vegetaciones, podemos optar por instalar un humidificador en la habitación para evitar que la boca del peqieño se reseque. Esto ayudará a que el aire sea más húmedo.

Además, los ronquidos y los trastornos del sueño podemos lograr evitarlos colocando a dormir al niño boca abajo o sencillamente de lado.

Existen además algunos remedios naturales como por ejemplo hacer que el niño realice gárgaras con un poco de agua y una pizca de sal.

La miel tiene propiedades antibacterianas, así como propiedades anti-inflamatorias de modo que si le damos al niño una cucharada, con dos gotas de limón, lograremos reducir el tamaño de las vegetaciones inflamadas.

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