Un estudio de Kaiser Permanente acaba de demostrar la correlación que existe entre una determinada infección que sufren las madres durante el embarazo y la posibilidad de que los bebés, pasados unos años, padezcan asma. De “fuerte asociación” fue calificado por los investigadores la inflamación de la placenta y el líquido amniótico que padecen las embarazadas en los partos prematuros y la posibilidad de que el recién nacido.