En un último estudio llevado a cabo por la Universidad de Cambridge se ha llegado ha establecer una vinculación entre los altos niveles de testosterona en el líquido amniótico de las mujeres embarazadas con el autismo.
Esto deriva en una gran noticia para los que van a ser papás, ya que el autismo podría ser detectado durante el embarazo con la prueba de la amniocentesis, una de las pruebas más empleadas actualmente cuando se trata de identificar una enfermedad como el síndrome de Down. Esta prueba es sencilla y consiste en extraer un poco de líquido amniótico que rodea al feto en el vientre materno para examinarla y poder determinar los niveles que causan dicha enfermedad.
Se ha llegado a estas conclusiones gracias al seguimiento que se ha venido realizando del comportamiento de 235 niños desde el periodo de gestación hasta los 8 años de edad.
Pero no solamente llega la alegría del descubrimiento científico, con él también se plantean algunas interrogantes de nivel ético como: ¿qué pasaría si se ofrecería a la población una prueba de autismo?, ¿serían estos bebés deseables?, y es que hay padres que pueden recibir esta noticia como una bendición de Dios y un reto, como hay otros que podrían determinar que no es una de las situaciones que podrían afrontar.
Seguramente esta prueba, antes de ser aceptada empezará todo un debate que llevará a determinar si es legal o no el ponerla al servicio de los futuros padres. Esperaremos a ver que opciones se presentan.