Al desprenderse la placenta del útero, el bebé puede dejar de recibir oxígeno, nutrientes y hormonas que necesita para su desarrollo.
Cuando se presenta, por lo general ocurre luego de la semana 20 del embarazo.
Existen tres grados de desprendimiento de placenta:
Grado 1 - Desprendimiento pequeño. Se presenta una cantidad de sangrado pequeña, algunas contracciones uterinas, calambres y un leve dolor abdominal pero no hay signos de sufrimiento fetal ni presión sanguínea baja en la madre. En este caso el médico suele recomendar reposo absoluto si el período de gestación no es avanzado todavía. Si se produce cuando el embarazo está a término, por lo general se practica una cesárea para evitar posibles complicaciones.
Grado 2 - Desprendimiento moderado. Se presenta una leve a moderada hemorragia, contracciones uterinas, dolor abdominal más fuerte, y por lo general el feto presenta síntomas de sufrimiento en su frecuencia cardiaca. Si el embarazo no está en sus etapas finales, se le recomienda a la madre reposo absoluto y transfusiones. Si el embarazo está a término, lo normal es practicar una cesárea.
Grado 3 - Desprendimiento total o casi total. Este desprendimiento es el menos común, pero es el más grave. La hemorragia moderada a severa, o sangrado oculto, contracciones uterinas continuas, dolor abdominal, baja presión sanguínea en la madre, posible muerte del bebé. Este es un caso de extrema urgencia. La madre debe ser hospitalizada inmediatamente. Si se produce cuando el feto no esta totalmente desarrollado, es muy difícil salvarlo, si el embarazo es avanzado, se debe practicar una cesárea de urgencia. La mujer deberá recibir transfusiones de sangre y una atención medica urgente, ya que una hemorragia abundante puede causar shock y problemas de coagulación, a veces, muy difíciles de solucionar, que pueden poner en riesgo su vida.
A veces se produce un desprendimiento pero el sangrado es oculto, y se puede detectar en una ecografía y otros diversos estudios.
En resumen, los síntomas son:
- Sangrado vaginal
- Dolor abdominal
- Contracciones uterinas incesantes
- Sangre en el líquido amniótico
- Náuseas
- Sed
- Sensación de desmayo
-
Disminución de los movimientos fetales
Los factores que pueden provocar un desprendimiento de placenta son:
- Sufrir un accidente
- Haber sufrido un desprendimiento prematuro de placenta en un embarazo previo.
- Presión arterial alta durante el embarazo (preeclampsia).
- Edad avanzada de la madre
- Alto número de partos anteriores
- Aumento de la distensión uterina (puede ocurrir con embarazos múltiples o un volumen anormalmente grande de líquido amniótico)
- Diabetes
- Tabaquismo en el embarazo
- Consumo de cocaína u otro tipo de drogas psicoactivas
- Beber alcohol durante el embarazo



EN ESTE MOMENTO ESTOY EXTRAÑANDO TANTO A MI HIJA, SIN EMBARGO NO RENIEGO ESTOY CONVENCIDA DE QUE DIOS SABE PORQUE HACE LAS COSAS… Y A TODAS LES DIGO QUE TENGAMOS FE Y QUE NO TENGAMOS MIEDO PARA LA SIGUIENTE VEZ TENDREMOS MAS CUIDADO Y TODO SALDRA BIEN. POR LO PRONTO AGRADEZCO A DIOS PORQUE ESTOY CON VIDA Y PORQUE TENGO UN ANGEL QUE CUIDARA DE MI Y DE MI ESPOSO POR EL RESTO DE NUESTRAS VIDAS.