Escrito por Tendenzias

El niño no quiere comer ¿qué hacer?

En muchas ocasiones, aquellos niños que se encuentran pasando el primer año de edad, comiencen a comer menos por la disminución de la velocidad de crecimiento. Cuando los niños son bebés, en realidad, comen mucho más de lo que deberían conforme a su proporción de tamaño, por lo que este proceso es totalmente normal y no hay que tener mayor preocupación. Sin embargo, hay que examinar de cerca que no se trate de un problema de alimentación.

El niño no quiere comer ¿qué hacer?

Para el que niño pueda comer lo que necesita, es decir, lo que demanda su cuerpo, podemos seguir algunas claves. Pero también es importante saber que el apetito no es lo mismo que el hambre y muchos niños pueden carecer de apetito, al igual que ocurre con muchos adultos. Sin embargo, si sigues estos consejos, será más fácil que tu hijo o hija puedan mantener una relación sana con la comida y con los alimentos.

Comer no es un castigo

Muchas veces, los niños asocian la hora de la comida o alimentarse como algo negativo o como un castigo y es importante quitarles esa idea de la cabeza para que la comida se convierta en un momento agradable y relajado del día. Por ello, debemos evitar comportamientos como hacer que el niño coma de pie a modo de castigo. O, incluso, no castigarle con comida que no le gusta si no ha cumplido con alguna de sus otras tareas. Comer es un acto natural y no debemos tratarlo como algo distinto.

Procura que el lugar de comida sea un lugar agradable y relajado, aunque no sea siempre el mismo.

La cantidad de comida

Muchos padres se empeñan en darle a su hijo o hija más comida de la que necesitan con la intención de que “crezca más” y esto es un error. Cada niño necesita una cantidad de comida y darle más de esa cantidad, si al niño no le apetece, no tiene sentido. Por ejemplo, durante el primer año de edad los bebés comen mucho en proporción a su tamaño, por lo que los padres esperan que en el segundo año de edad el niño coma el doble, cuando no es así porque entonces la alimentación sí se adapta a su tamaño.

Un truco para que el niño no sienta que está obligado a comer “demasiada” comida, es ponérsela en un plato más grande para que parezca que come menos, en proporción.

Ser independiente

Aunque cuando son niños muy pequeños siempre tenemos que tener un ojo puesto en ellos y asegurarnos de que comen lo suficiente, el niño suele sentirse más motivado a comer cuando se siente más independiente. Es como el clásico juego de “ya eres un niño grande”. Por ejemplo, puedes dejarle que él mismo se sirva la comida o que prepare su plato y su vaso para comenzar a comer.

Comer juntos

Los niños imitan lo que ven a su al rededor. Si, normalmente y en la medida que podamos, le invitamos a comer con nosotros, es probable que adquiera nuestros hábitos alimenticios. Esto supone algo bueno para el niño, pero también debemos tener cuidado porque muchas veces nuestros hábitos no son tan buenos y pueden adquirir hábitos que no queremos.

Igual ocurre con algunos padres que no quieren llevar a sus hijos a restaurantes a comer porque creen que no saben comportarse. La solución no parte de dejar al niño en casa, sino de llevarlo con nosotros para que vea cómo nos comportamos en esas situaciones y cómo debe comportarse él y, poco a poco, lo imitará. Todo lleva su tiempo y trabajo.

Alimentación equilibrada

Una alimentación equilibrada no consiste en que el niño coma siempre verduras y pescados hervidos o a la plancha. Si hacemos esto y no le gusta la comida, es probable que comience a presentar un comportamiento de rechazo hacia la alimentación. El niño puede comer pasta, productos dulces y otras cosas que le gusten: la clave está en la variedad y en la proporción. Por ejemplo, si hoy hemos decidido que comeremos judías verdes que no son la devoción de nuestro hijo o hija, podemos darle de segundo algo que le guste más, como sus filetes favoritos; y mañana podemos hacerlo al revés, poniendo macarrones de primero y un pescado de segundo.

Por ejemplo, la sal en las comidas es un factor importante para alimentación de un niño, aquí puedes leer más sobre este tema:

Aunque los dulces y los alimentos procesados tales como frutos secos o productos envasados se deben evitar, no todo es restringir. Por ejemplo, podemos premiarle un día a  la semana con algo que le guste, como pueda ser algo de chocolate. Esto no implica que tengamos que comprarle unas galletas de chocolate o un donut; sino que podemos hacer algo más sano como helado de yogur casero con un poquito de cacao que seguro que también le gusta.

También te puede interesar:

Fuente: https://www.guiainfantil.com/salud/alimentacion/mihijonoquierecomer.htm

loadInifniteAdd(infinite_adv_1);

Fotos: Google (etiquetadas para reutilizar)

Embarazo10.com

Newsletter