La obtención de suficiente cantidad de un ácido graso esencial durante la gestación -conocido como DHA- puede ayudar a prevenir la aparición de resfriados, cuadros febriles y tos en los bebés recién nacidos. Esto se suma a muchas otras ventajas del consumo de ácidos grasos en el embarazo, como el desarrollo del cerebro, la capacidad cognitiva y los ojos. Un nuevo estudio muestra que las mujeres que recibieron.