Con tu bebé en la piscina
Desde los tres o cuatro meses de edad ya puedes disfrutar del agua con tu bebé. La experiencia puede ser fantástica para ambos y contribuir a que tu hijo no tenga miedo al agua según vaya creciendo. Para que sea así, agradable, divertido y relajante, debes tener en cuenta una serie de consejos que facilitarán en gran medida la visita a la piscina.
En primer lugar debes saber que un niño hasta los cuatro años no tiene el desarrollo motor necesario para aprender movimientos de natación, por tanto, no te emociones pensando que tu bebé de apenas un año nadará como una sirena, porque puedes llevarte una desilusión. Lo que sí puede aprender antes de esa edad es la flotación de supervivencia o soplar aire con la boca si se da la vuelta para no tragar agua. Otra posibilidad es enseñarle a mover los pies mientras tú lo sujetas.
También hay que recordar que aunque consigas que no le dé miedo el agua y se sienta bien en la piscina, eso no quiere decir que ya no tenga peligro si se cae o dejas de sujetarlo. Siempre, y digo siempre, debes permanecer junto a él y no perderlo de vista. La máxima distancia aconsejada es aquella en la que puedes agarrarlo con tu brazo sin mover el resto del cuerpo. En caso de ponerle un flotador, la vigilancia seguirá siendo estrecha, pues si se voltea accidentalmente, tu intervención será de vital importancia.
Para que se divierta y se relaje en el agua puedes probar a mover su cuerpo suavemente en la piscina, pero agarrándolo siempre firmemente para que no se ponga nervioso. Procura no acceder a la zona de baño en las horas de máxima afluencia, pues una salpicadura en la cara puede hacer que tu hijo rechace el agua. Cámbialo de postura, boca arriba, de espaldas, etc., para que sienta el agua por todo su cuerpo y se acostumbre a la sensación de flotar.
Otra manera de que el niño aprenda a disfrutar del agua es llevar a la piscina sus juguetes de baño para que se sienta más seguro. Puedes dejar a cierta distancia alguno de estos artículos y acercar al bebé para que lo recoja. Para enseñarle cómo hacer burbujas, nada mejor que hacerlas tú mientras él te observa, verás como trata de imitarte.
Para que la estancia en la piscina transcurra con normalidad y diversión, asegúrate de que la temperatura del agua esté entre los 27 y los 30º C. Si observas que tiene frío, tirita o se le empiezan a poner morados los labios, no lo dudes, sácalo enseguida del agua y abrígalo hasta que se recupere. No permanezcas más de 30 minutos con el bebé en el agua, sobre todo si tiene menos de un año. Al salir de la piscina debes lavar al niño con agua potable para evitar irritaciones y alergias.
Vía: BabyCenter
Imagen: Flickr
- Categorias: Bebés
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